SE VIENE UN NUEVO COLECTIVO
En días más estará en la calle un nuevo número de nuestro pasquín. Aquí una muestra gratis de los temas que incluirá el número 23 para que lo vayan reservando a su canillita amigo o conocido.
“Perdimos todo- dice - Yo ya no quiero vivir así. Esta no es vida”. La mujer mira a la cámara, la voz se le quiebra. Lo poco que tenia, las pocas cosas materiales con las que contaba ya no están mas. Se fueron. Se las llevó el agua. Los testimonios se suceden calcados unos de otros. Los noticieros locales hablan de 150 milímetros caídos en una hora, alrededor de 500 evacuados y 1200 familias afectadas. Las imágenes reflejan una ciudad agobiada: calles anegadas, desmoronamientos, destrucción de viviendas, árboles y cables cortados como producto de las fuertes ráfagas de viento y lluvia.Los funcionarios municipales y provinciales, en tanto, inundan las cámaras de televisión ufanándose de haber “asistido” a las principales victimas del temporal que azotó la ciudad.
Los pobres, los más castigados por el neoliberalismo, aquellos que no están siquiera en el discurso oficial, ni en lo simbólico, tampoco en la política concreta, solo aparecen cuando el desastre es inevitable. Y los desastres, claro, siempre son naturales, siempre son culpa de la naturaleza.
Así como Cristina Kirschner olvido mencionar los desmontes como causa del desastre en Tartagal, en nuestra ciudad nadie dijo que lo sucedido ocurrió por imprevisión y desidia, porque las obras nunca se realizaron. Las mismas que ahora, dicen, harán con fondos propios del municipio. La pregunta aparece sola ¿Por qué no las hicieron antes?
La pobreza ya no es noticia porque está instalada. Es parte del paisaje, como el Patito Sirirí o los funcionarios corruptos. Los índices de pobreza en la provincia enervan: en una población de 422 mil niños, 250 mil son pobres, 125 mil se encuentran en situación de indigencia y 190 mil en riesgo nutricional. En Paraná, 38 mil niños menores de 14 años son pobres y 16 mil son indigentes. “Hay generaciones que nacieron sin ver trabajar al padre y viendo a la madre buscar la caja de alimentos o los planes o bonos sociales” dice Antonio en su nota para El Colectivo. Es más, hoy muchas familias ya no piden trabajo, ni siquiera un mísero plan social sino algún colchón, alguna chapa, algo para tapar el hambre del día.
Hace un tiempo, en una entrevista, la socióloga Graciela Daleo, ex detenida desaparecida en los campos de la Esma , nos decía: “La sensación que se tiene es que se ha olvidado que las personas tenemos derecho a tener derechos”.
Hoy, el estado miserable de una buena parte de la población es directamente proporcional al grado de miserabilidad de su clase dirigente, de aquellos que hablan de grandes cambios pero solo cambian de casa, de coche o de cargo.
Por eso, para estos días de marzo, y ante tanto distraido que anda por ahí, estaría bueno recordar aquella afirmación de Daleo al finalizar la entrevista: “La lucha por los Derechos Humanos- nos decía Graciela- debe arrancar por que recuperemos el sentido de que tenemos derecho a tener derechos”.
“Mientras, en este país, algunos vemos aterrorizados el regreso de los muertos vivos en una alianza histérica ambiciosa para disputarle el poder a quienes hasta ayer eran sus líderes y aliados. Esto es dable porque no hemos roto con la resistencia al cambio que hablaba Pichon desde la convicción que es viable un cambio. Es idealismo suponer que ya nos apoderamos de la calle porque haya piquetes y paros. No hemos creado nuevos lazos de fraternidad, de intercambio, de producción, toda vez que por ese mismo error de diagnóstico, las demarcaciones de nuestras propias acciones quedan como degradadas del ámbito institucional en el cual tenemos que infiltrar para poder transformar la realidad opresora” (De EL VALOR DE LA VIDA HUMANA EN ARGENTINA Por ANTONIO MIGLIANELLI) “¿Qué nos pasó en los últimos años? Este país iba bien. Si cuando yo era joven hubieran querido vender YPF, la gente quemaba la Casa de Gobierno. Se vendió YPF, se vendió la siderurgia, se vendió la Patagonia y nadie dijo nada.
Claro, el proceso militar fue brutal, fue de un nivel de crueldad que nos quitó la calle y no la recuperamos. La calle es de nadie porque está vacía, por eso hay chicos de la calle. En la India y en el norte de Brasil no hay chicos de la calle. Porque todos viven en la calle. Entre nosotros la calle es violenta y la familia se ha reducido muchísimo; afuera te matan y adentro no hay nadie. Actualmente podemos decir que estamos en “arresto domiciliario” con rejas y todo” (De ARGENTINA: DEPRESIÓN Y DESTINO Por ALFREDO MOFFATT)
“Yo escribo para salvarme de la desesperación de hoy. Mañana vuelve a estar esa desesperación y vuelvo a escribir. Escribo por una inmensa necesidad de que el lenguaje me diga, y si es posible nos diga. Y reconciliarme con los demás a través de la belleza, del canto, de tonalidades especificas de nuestra tierra. Podría hacerlo de otras maneras, siguiendo otras modelos y otros modismos. Pienso que el mundo de la globalización es el mundo del dialogo. Sin él no hay riqueza por eso adoro las diferencias”. ( MIGUEL ANGEL FEDERIK de la nota “POETAS MIRANDO AL RIO”)
“Lamento mucho que un coprovinciano, que puede desconocer la estrategia del imperio de mandar las industrias ‘sucias’ a contaminar a los sudacas (cuya vida para ellos no vale nada), en lugar de considerar el valioso esfuerzo de un pueblo que defiende legítimamente sus intereses (agredidos por una empresa que sólo quiere maximizar su rentabilidad), apunte con sus dardos a las víctimas y no al agresor”. (De CONTAMINACION, FANATISMO Y COLONIALISMO MENTAL. POR LUÍS LAFFERRIERE)
“A pesar de su aparente brevedad, la obra de Juan José Manauta es de tal amplitud y diversidad que difícilmente se deja abarcar en una visión generalizadora. Resulta muy grato saber que él ha podido vivir lo suficiente, para ser testigo de la merecida difusión que se está gestando desde hace ya varios años. Un hecho que se explica por una simple razón: la legibilidad de sus libros, que a diferencia de casi todo sus contemporáneos –desde Ernesto Sábato, Manuel Mujica Láinez o Bernardo Kordon-, han permanecido tan actuales como en tiempos de sus primeras ediciones, allá a mediados del siglo XX.” (De JUAN JOSÉ MANAUTA: EL ULTIMO GIGANTE. Por AUGUSTO MUNARO) Y ESTO ES SOLO UN ADELANTO. HAY MUCHO MAS.
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