La violencia volvió ayer a Irak con varios atentados que dejaron seis civiles, cinco marines estadounidenses y varios policías iraquíes muertos, además de decenas de heridos. El ataque más mortífero tuvo lugar en Mosul, a unos 400 kilómetros al norte de Bagdad, donde al menos cinco militares estadounidenses y dos agentes iraquíes murieron cuando un camión bomba se estrelló contra una base conjunta del Ejército de EE.UU. y la Policía iraquí, informó el mando norteamericano en un comunicado. Además el estallido causó heridas a un soldado de EE.UU.
BAGDAD. EFE
Clarín 11/4
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