Los Olimareños volvieron a cantar y América Latina recobró la plena identidad de una cultura viva
lguien dijo alguna vez que “la voz es un don divino, un ajuste de cuentas del Señor con la mediocridad”. Anoche, en las gargantas de José Luis Pepe Guerra y Braulio López, miles de latinoamericanos se escucharon y se sintieron traducidos en esas voces que hicieron estremecer el Estadio Centenario de Montevideo, donde con seguridad, el Señor hizo su ajuste de cuentas con quienes no entendieron que “la causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad”, tal como lo sostuviera Mahatma Gandhi.
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