Mientras la crisis económica mundial se profundiza, los ricos de las patronales, los ricos del gobierno y los ricos de la burocracia sindical, se pelean por pedacitos de poder en las próximas elecciones que les permita quedarse con una porción de torta más grande. Claro está, que la torta que se reparte no es otra que la que cocinamos a diario millones de trabajadores y todo un pueblo.

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