Análisis
Tras los pedidos de detenciones
Pepita y Amanda no los vieron presos
Ellas lloraron, se amargaron y hasta putearon por años. Lo mantuvieron en silencio, pero también lo gritaron a solas, llenas de impotencia y dolor. Nunca los vieron presos, tal como lo reclamaron. Una vez, en 1987, pensaron que se podía dar, pero las leyes de la impunidad volvieron a tronchar sus ilusiones. Amanda Mayor y Pepita Goyeneche ya no están, pero en algún lugar estarán disfrutando esta jornada histórica de Paraná, con los pedidos de detenciones de cinco de los tantos represores de la última dictadura en Entre Ríos. Cada uno de ellos tuvo su rol. Cada uno hizo abuso de poder, ordenó torturas, los más aberrantes vejámenes; dispuso secuestros, crímenes, fue cómplice de las decisiones de ese poder oscuro y se les rió en la cara a cada una de las víctimas, cuando iban a reclamar.
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