Habitualmente inquieta y caótica, Beirut se ha vaciado de viandantes y coches. Ante la decisiva jornada electoral, calificada de histórica, que vivirá el domingo y de la que saldrá el nuevo Parlamento y Gobierno libanés, los electores han regresado a sus ciudades natales para ejercer su derecho al voto y alejarse de la capital, caja de resonancia de conflictos políticos y religiosos, a la espera de la jornada más trascendente: el 8-J, cuando el Ministerio del Interior anuncie los resultados que decidirán el futuro del país y marcarán el de la región.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada