Narciso Isa Conde
02/07/09
Honduras confirma que el poder enquistado en las viejas instituciones y estructuras de poder de nuestros países es peor que una oligarquía tradicional, que un generalato a la antigua, que una partidocracia privilegiada, que una jerarquía católica conservadora y unas transnacionales saqueadoras.
Es todo esto mezclado, potenciado y envilecido: una mafia depredadora y reaccionaria. Amalgama del lumpen-generalato, la lumpen-partidocracia, el lumpen-empresariado, la lumpen-iglesia cupular y las corporaciones imperialistas mafiosas, engarzadas con el halconismo estadounidense. Todo esto a la vez o debidamente combinado, con sus componentes endurecidos por la naturaleza de la actual mega-crisis capitalista.
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