La epidemia de gripe A constituye sin lugar a duda un factor de alarma social que pone en movimiento un amplio abanico de situaciones. Desde diferentes enfoques sanitarios hasta incertidumbre en las medidas destinadas a mitigar su expansión y proteger la vida de las personas afectadas, pero fundamentalmente lo que define el curso de los acontecimientos es principal y prioritariamente el rol del Estado en su condición de garante del derecho a la salud de los habitantes.
La perspectiva casi exclusivamente mediática de la comunicación confluye con el interés colectivo de la comunidad por informarse con veracidad y generar reflexiones y actitudes que contribuyan a construir una racionalidad activa y protagónica de las y los ciudadanos en sus respectivas esferas de actuación.
Por Norberto Liwski *, Claudio Capuano ** y Adolfo Pérez Esquivel ***
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