Los dedos tocan el hilo como cuerdas de un arpa. El color y las figuras que se forman como notas en un pentagrama son la música. Pero es el telar el soporte para su creatividad. "Yo esquilo, preparo la lana, ovillo y busco los colores en las hojas de algunos árboles, raíces y cáscaras de palo. Me lleva días este proceso para empezar a tejer, pero lo tengo en el alma", dice Palmira Condorí, de la comunidad kolla de Los Naranjos, a 80 km adentro de Orán. Es una las teleras que vino a Tucumán junto con otras dos tejedoras Olga Murga -de la Cuenca del río San Andrés- y Justina Acosta, oriunda de Los Toldos, una población campesina ubicada en el límite entre Argentina y Bolivia.
La Gaceta de Tucumán-18/7-Leer
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