Las empresas privilegian la rentabilidad (achicar costos despidiendo personal) y los grandes bancos utilizan las ayudas estatales para especular
El número de afectados podría llegar a los 52 millones de personas, mientras un centenar de países enfrentan posibilidades de inestabilidad social y de ingobernabilidad política.
La presente crisis recesiva global va a arrojar (como consecuencia de los despidos y del achicamiento del consumo) a más de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad.
Alimentado por el déficit, el achique del consumo popular y la reducción del gasto social por parte del Estado, se configura el nuevo cuadro que los expertos ya denominan: La bomba laboral.
Una amenaza concreta y matemática a la estabilidad económica y la gobernabilidad del sistema capitalista, a corto plazo.
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Antonio Romero Reyes
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