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viernes, 9 de octubre de 2009

El turismo como prostitución



El capitalismo elimina, mediante la imposición de esa forma de prostitución forzosa que es el turismo, toda suerte de intimidad cultural, convirtiendo en mercancía y “souvenir” hasta el paisaje. Bajo el capitalismo y la amenaza de extinción por inanición que sobre ellos pesa, los pueblos se ven obligados a prostituirse convirtiendo su hábitat en un gigantesco escaparate donde todo, desde lo más trivial hasta lo más sagrado, ha de ser exhibido, donde todo ha de poder ser visto y manoseado; donde hasta el último aspecto de la vida y el más recóndito rincón de la casa, transformado en exotismo, ha de quedar a la vista del extraño. Con esto el capitalismo da cumplimiento a otra de las fantasías perversas de la psique totalitaria: la construcción de un inmenso “panoptismo” en el que los hombres son completamente desposeídos, de su intimidad, de su privacidad y de sus secretos (en el sentido etimológico del término); en el que las fronteras, convertidas en mero folclore o en testimonios arqueológicos del pasado, ya no pueden impedir que el extraño (el extranjero) se cuele en el aseo mientras hacemos de vientre o en nuestro dormitorio mientras hacemos el amor. Es el “¡desnúdense!” dirigido a los reclusos recién llegados a los campos de concentración nazis, elevado por la economía de mercado a categoría planetaria.

Rebelión-9/10-Leer