La respuesta del movimiento sindical a la última operación policial contra la izquierda abertzale no debe analizarse ni como una reacción puramente antirrepresiva ni como una extralimitación en el papel que los sindicatos tienen en un sistema político democrático. Antes de nada, porque tal y como defendieron ayer sus portavoces, las detenciones de esta semana evidencian que éste no es un sistema democrático, ni siquiera en el sentido mínimo de la palabra. Por ello, la manifestación de mañana en Donostia refleja, sobre todo, que en Euskal Herria una parte importante de la sociedad, una mayoría social cuantificable no sólo políticamente sino también por su aportación a la cultura, a la economía y a la sociedad, cree que su nación debe ser construida en parámetros distintos a los establecidos por el corsé constitucional y estatutario impuesto tras los Pactos de la Moncloa, hace ahora treinta años. La razón básica es que, tal y como se ha mencionado, el sistema actual no es democrático y no responde a los intereses de la nación vasca y de la mayoría de sus habitantes.
Gara-16/10-LeerEuskadi:
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