IPS
La imagen del presidente Evo Morales transformada en ícono atrae un caudal incondicional de votos, que parece garantizar su reelección este domingo en Bolivia, pero en ese posible segundo periodo afrontará una exigencia social mayor de cambios en la economía y la estructura del Estado, coinciden analistas.
Desde el retorno de la democracia, el 10 de octubre de 1982, no hubo un escenario político tan marcado como el actual, con un vencedor anticipado y que las encuestas le dan una preferencia bastante por encima de 50 por ciento de los consultados.
El fervor de los grandes sectores populares y las adhesiones de último momento inclinan la balanza a favor del primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia y líder del Movimiento al Socialismo (MAS), además de cultivador y defensor de la coca, el arbusto autóctono de las zonas andinas sudamericanas usado desde tiempos remotos y que también sirve de materia prima de la cocaína.
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