Luego de su llegada al club en 2006 el equipo sólo ganó un campeonato, pero descapitalizó su plantel.
Cada vez que lo atacaban por su injerencia en San Lorenzo, Marcelo Tinelli utilizaba la misma frase: “En mi caso, soy benefactor y no grupo inversor”. Puede ser que haya sido verdad, pero tanta beneficencia terminó dañando la estructura economómica del club. Pérdida del patrimonio futbolísitico, sueldos siderales, ventas que beneficiaron al grupo inversor y objetivos no cumplidos hicieron que el pasivo se incrementara exponencialmente en los últimos años, especialmente, en los últimos tres, coincidentemente con el arribo de los empresarios. Aunque sería injusto caerle sólo a Tinelli y dejar de lado la responsabilidad de los directivos que muchas veces permitieron que se tomaran decisiones por sobre ellos.Perfil-Leer
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