
Por Ximena Soruco Sologuren.
En enero de 2009 las bolivianas y bolivianos aprobamos una Nueva Constitución Política del Estado. En esta Carta Magna convergían muchas historias y memorias que coexistieron durante diferentes ciclos: la crisis de los partidos políticos, la democracia representativa y el modelo económico neoliberal que hacía emerger la demanda de la nacionalización de los recursos y el control social y que resonaba a la revolución de 1952, donde se movilizaron mineros, campesinos y clase media contra la antinación (el Estado liberal minero). Pero también emergía con una fuerza sin precedentes la memoria de las luchas anticoloniales que trascendían y confrontaban al Estado-nación boliviano: Tomás Katari, Tupac Katari (1781), Zárate Willka (1899), el líder guarayo Andrés Guayocho (1887), la batalla de Kuruyuki de los guaraníes (1892), el movimiento de los caciques apoderados (1900-1930), el indianismo y el katarismo (1970s), la demanda de tierra-territorio de los indígenas de tierras bajas (1990s), etc.
Evo Morales encarna esta intersección de un horizonte nacional popular, surgido desde el interior del Estado-nación en la Guerra del Chaco (1932-1936) y condensado en la Revolución de 1952 y el horizonte anticolonial, cuyas resistencias empezaron durante los primeros años de la conquista y tuvieron su punto más alto en 1781, con episodios profundos -porque emergían desde fuera del Estado-nación- pero no tan generalizados territorialmente durante los doscientos años de historia republicana, hasta ahora.
Bolivia: Preparan la ceremonia ancestral para la investidura de Evo Morales
Argenpress
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada