MERCADO. Desde la decadencia del modelo de acumulación fordista y Estado de Bienestar como motores de la economía en los ‘70, los expertos debaten en torno a cuáles deberían ser los factores productivos que vuelvan a impulsar sostenidamente la rueda del mercado. Ya inaugurado un modelo global del intercambio de bienes, gran parte de los pensamientos apuntan a estimular una dinamización ligada a la elaboración de productos compuestos por nuevas tecnologías, servicios de todo tipo y la capacitación permanente de la mano de obra. Pero he aquí que este modelo postindustrial (que prescinde del empuje que daba un sistema de fabricación de bienes durables, masivos, estandarizados y en serie) no termina de constituirse como usina de la economía. La discusión entonces, se concentra en las necesidades y faltas de políticas de los Estados para acoplarse a un esquema que no termina de arraigarse y cae sucesivamente en crisis cada vez más seguidas, producto de las desigualdades sociales que el mismo genera.
Justamente, una de las facetas que caracteriza este prolongado período la componen las burbujas especulativas financieras de valoración “ficticia” del capital que permite la globalización de las operaciones del mercado, pero que estallan en los sectores empobrecidos y marginados de las ciudades más remotas. Algunos economistas de izquierda indican que, precisamente, las crisis mismas se han constituido en los factores que intentan recrear la tasa de ganancia perdida en los ‘70 con la sobreexplotación de los obreros. La crisis opera no sólo como un mecanismo de reconstitución de la economía, sino como disciplinador de los conflictos sociales...
Silvio Méndez-El Diario-17/1-Leer Completo
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