Con un nivel de coincidencia que, debajo de los fuegos de artificio, no tiene nada de llamativo, Cristina Kirchner y el presidente del radicalismo, el senador Ernesto Sanz, sentenciaron con horas de diferencia que es imposible, “irresponsable” y un mero “slogan electoral” cualquier planteo de discusión de ese eje determinante de la realidad argentina desde hace 30 años que es la deuda externa. La pelea entre ellos –con la participación del resto de la oposición- se reduce a decidir si hay que pagar los vencimientos de la deuda con nuevo endeudamiento y un ajuste más “suave”, por el uso de reservas, como pretende el Gobierno, o con nuevo endeudamiento y un ajuste más brutal, como pretende la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y el “peronismo disidente” –y por supuesto el conjunto del poder económico-, según las viejas fórmulas de la ortodoxia neoliberal.Resulta curioso escuchar a Sanz acusar de “irresponsables” a quienes plantean debatir sobre la legitimidad de la deuda como discusión real alrededor del tema del Fondo del Bicentenario, el Banco Central y Martín Redrado. Porque los radicales tienen un porcentaje importante de la responsabilidad respecto del proceso de reendeudamiento eterno, con fuga de divisas paralela y empobrecimiento de los sectores populares en que se transformó el tema de la deuda generada por la dictadura militar. Y tener una responsabilidad que no se asume es algo así como el paradigma del comportamiento “irresponsable”.
Argenpress-18/1-Leer
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada