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jueves, 14 de enero de 2010

A los más jóvenes en pie de lucha...

      (1) a los más jóvenes en pie de lucha...

      TESTIMONIO DE LA MEMORIA

      Y ALGUNAS REFLEXIONES


      Han pasado más de 40 años... más precisamente: hace ahora unos 43 años desde cuando un grupo de jóvenes mayoritariamente “contaminados” por la revolución cubana –cargados de sueños y desprendiéndose de atávicas prevenciones- quedamos prácticamente “a la deriva” tras el duro golpe recibido el 22 de Diciembre de 1966, fecha de la muerte de Carlos Flores Alvarez: primer compañero tupamaro caído en combate... y pocos días después se sumaría la pérdida de Milton Robaina (“el tarta”) a consecuencia de la represión desatada: ...circunstancias siempre previstas pero ante las que nunca –en su merecida memoria- estaremos dispuestos a olvidar, ni siquiera a resignar.

      Fuimos muchos (casi todos entre los de entonces) quienes resultamos puestos a prueba frente a aquella situación: obligados a abandonar nuestros hogares, nuestras familias, nuestros lugares de trabajo... dispersos y a la deriva en aquellos difíciles momentos; pero –afortunadamente- recibimos el amparo de muchas solidaridades, en algunos casos inesperadas.

      (...) La memoria -que en todo caso siempre es revolucionaria- no da lugar a olvidos, ni tampoco a mezquindades... Recuerdo que en aquellos momentos, en plena diáspora (en “la disparadora”) recibimos un mensaje del entonces compañero “Jesús” (hoy un tal senador Fernández Huidobro involucrado en sucios negociados), quien nos convocaba a resistir la represión y a superar debilidades ante los sacrificios que el destino nos había deparado: “compañeros (decía el mensaje de aquel personaje) despertémonos cada día como si fuésemos a librar un nuevo ‘Moncada’ ”...

      Hoy por hoy –debo confesarlo- me despierto “cada día” como reza la letra de aquel tango: “campaneando cómo el cotorro se nos va quedando abandonado”... afortunadamente abandonado por aquel falso y garronero inquilinato; pero (sin embargo) cada vez más poblado de una “gurisada” que –a pesar de todo- sigue llegando cargada de sueños y esperanzas!

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      (2) a los más viejos que -no obstante-
      no abandonan sus sueños ni su voluntad de pelea!...

      INVITACIÓN A LA AUTOCRÍTICA


      ¡La lucha es larga y continúa!... aunque nuestro mejor momento como que ya fue. Ciertamente que podemos y debemos trasmitir nuestras vivencias; pero tanto o más que ello también debemos analizar y autocriticar rigurosamente nuestras propias y fracasadas experiencias para evitar que ellas vuelvan a repetirse... debemos reconocer y asumir nuestras responsabilidades en la circunstancial derrota.militar y en la peor derrota política que –contradictoriamente- renegados e irresponsables dirigentes hoy festejan como “su pírrica victoria”!

      Quienes de algún modo “ya fuimos” y no supimos hacerlo... debemos ser muy cuidadosos y no restarle espacio a la juventud que tiene todo un mundo nuevo por construir y un futuro por delante para construirlo.

      Ante esa juventud: sólo nos cabe trasmitirle nuestra fracasada experiencia (pero)... sin involucrarla en problemas que nosotros –aún hoy- no fuimos capaces de comprender y mucho menos de resolver... No les endilguemos a esa juventud la problemática de nuestros fracasos, más allá de lo que les sea útil para no volver a incurrir en los mismos errores.

      (...) Este mensaje conlleva el objetivo central de llamar a la reflexión y (pero nunca) ¡NO al abandono... mucho menos a la renuncia!

      El propósito de este mensaje apunta a superar inútiles resentimientos y frustraciones de nosotros (“los viejos”, los ocasionalmente llamados “históricos”) y –en tal sentido- ubicarnos positiva y constructivamente en la actual realidad...

      La intención de este mensaje no es tampoco la de recurrir a aquel “memorable” inquisidor reclamo de “por qué no te callas la boca”... NO, no se trata de eso: simplemente se trata de aflojar un poco con eso de dar línea sobre lo que “se debe hacer”... se trata de aprender a escuchar a los más jóvenes y -humildemente- preguntarles: “qué es lo que podemos hacer nosotros para que ustedes puedan construir ese mundo nuevo que se merecen y que nosotros no supimos construir?”...

      ¡Menuda tarea la que aún tenemos por delante “los viejos”! ... ¡Manos a la obra, viejos compañeros!

      ¡arriba los que luchan, por una patria para todos!

Hébert Mejías Collazo