Calculadoras, diccionarios, libros y la tabla de elementos químicos son algunos de los útiles que, en pleno verano, ocupan bolsos y mochilas de muchos adolescentes. Es que el índice de los que se llevan materias a marzo (o febrero en algunos casos) llega hasta el 45 por ciento entre los alumnos porteños y hasta el 37 por cienta entre los estudiantes de la provincia de Buenos Aires, según informes suministrados por los ministerios de Educación de ambas jurisdicciones.
Las cifras alarman a las propias autoridades. "La responsabilidad de que los chicos se lleven materias a marzo no es sólo de ellos. Todos somos responsables del fracaso escolar", dice la subsecretaria de Inclusión Escolar y coordinadora pedagógica del gobierno de la ciudad, Ana María Ravaglia.
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