Descubriendo Entre Ríos. El genial artista misionero recibió la estatuilla Linares Cardozo
El encuentro “Cuando el Pago se hace Canto” reunió a célebres figuras con los duendes de la música litoral en La Paz.
Daniel Tirso Fiorotto / De la redacción de UNO
Supimos con Ramon Ayala que el algodón es plata blanda mojada de luna, y cantamos El Cachapecero con él: “Algo se mueve en el fondo del Chaco boreal”.
Los que nos regocijamos en sus artes, los que hicimos coro con El Cosechero, El Mensú, Pan del Agua, este enero que pasó celebramos la magnífica idea de los paceños, que premiaron al artista misionero con la estatuilla Linares Cardozo.
“El viejo río que va cruzando el amanecer”, ¿quién no ha disfrutado y meditado entonando sus temas? “Selva, noche, luna, pena en el yerbal. El silencio vibra en la soledad… Neike, neike, el grito del capanga va resonando”.
El poeta, el pintor, el músico, el inolvidable cantor de las tierras rojas, el que nos enseñó piropos a la posadeña linda, pequeña flor de mburucuyá, el eterno amante de las selvas y autor comprometido con su tierra y su gente obrera, visitó una vez más La Paz, se mostró agradecido y a los 82 años mostró que su espíritu y su voz no le flaquean.
Los entrerrianos del noroeste lo sorprendieron, esta vez, con un merecido homenaje, la devolución demorada de los argentinos, y por eso celebramos esta iniciativa tan propia de los paceños, que sí saben escuchar las voces de la tierra.
Ayala conversó con el periodista y alma mater del encuentro, Carlos Mange Casís. Dijo que era un gusto “estar aquí respirando este clima de La Paz, llegando desde Asunción del Paraguay, cruzando el río Paraná, Posadas, y toda esta costa, Goya, Esquina, todos esos pueblos para llegar a La Paz, para estar junto a ustedes, amigos, para integrarme a este movimiento por defensa de la música argentina”.
UNO-7/2-Leer
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