Ing.ANGEL SÁNCHEZ (*)
SINTESIS DEL PROGRAMA
Enunciado
Una provincia federal, independiente, fuerte, debe producir sus propios alimentos.
Una sociedad libre e independiente, debe respetar sus tradiciones y su identidad, debe desarrollar su propia economía, cuidar el campo, la industria, el turismo y convivir con el medio ambiente.
Un gobierno federal debe tener políticas para cultivar la cultura de la producción y de la igualdad. Debe respetar las instituciones y priorizar a su pueblo, para integrarlo al país, a Latinoamérica y al mundo.
El problema
No hay una política alimentaria por y para los entrerrianos. Entre Ríos, siendo una provincia de carácter agropecuario, tiene un déficit de autoabastecimiento alimentario, superior al 50 %. La mitad de los alimentos que consume la población viene de otra provincia o de otro país. A causa de la compra de alimentos, emigran de la provincia unos $ 2.000 millones anuales.
La solución
La provincia debe practicar el derecho de soberanía alimentaria, planificando y ejecutando un programa de autoabastecimiento alimentario.
Si Entre Ríos abasteciera el mercado interno de alimentos con productos propios, producido por micro y pequeñas empresas locales (cooperativas y familiares), si cada alimento, tuviera valor agregado necesario para satisfacer a los pobladores, esta provincia estaría en desarrollo y en vías de ser rica. Y si además convirtiera a los excedentes de materia prima en alimentos elaborados para exportar al país y al mundo, esta sería una de las provincias más ricas del país.
Entre Ríos puede erigirse alimentariamente soberana. Con ello el pueblo podría estar complacido, bien nutrido, en pleno desarrollo socioeconómico y con suficiente empleo para repoblar equilibradamente todo el territorio. En una década, se puede autoabastecer de alimentos industrializados hasta un 85 % de sus necesidades internas, con potencial para exportar alimentos por al menos 3 veces su capacidad de consumo.
PROGRAMA DE AUTOABASTECIMIENTO ALIMENTARIO
OBJETIVOS
- Recrear, promover y defender la cultura productiva.
- Mejorar la alimentación de los entrerrianos y de los turistas.
- Cultivar las tradiciones
- Desarrollar la economía.
- Cuidar el medio ambiente.
PREMISAS
- Alimentos para todos los entrerrianos. Los entrerrianos son ciudadanos de primera y los mejores alimentos de la provincia deben ser para entrerriano y para turistas.
- Hay capacidad productiva primaria, industrial y comercial ociosa.
- Hay RRHH suficientes para el mejoramiento del sistema alimentario entrerriano.
- Hay instituciones técnico científicas suficientes para generar los cambios.
- Los excedentes de alimentos deben salir de la provincia con el máximo valor agregado posible.
ESTRATEGIAS
- Producir materias primas faltantes.
- Industrializar lo que se consume y en lo posible los excedentes.
- Sustituir importaciones.
- Fomentar cadenas comerciales propias, cortas y eficientes.
- Desarrollar las cadenas alimentarias en su integridad.
- Aprovechar las estructuras oficiales existentes y mejorarlas.
- Integrar el sector público y privado.
- Promover el consumo regional consiente.
BENEFICIOS DEL PROGRAMA
- Más empleo y actividad económica El crecimiento del producto bruto interno, basado en la expansión de productos con valor agregado, jerarquiza a la provincia frente a sus socios de la región centro, aumentando su poder de negociación interna. También mejora su posición en la macro región Mercosur, pasando de ser una ruta a ser una incipiente opción de nuevos negocios.
- Mejorar la calidad de vida del entrerriano. Más y mejores productos, provinciales ofrece la posibilidad nutrirse, de comer mejor, variado y rico. Más negocios crea empleo y bienestar general. Todo redunda en más calidad de vida.
- Mejorar la calidad de los productos y los procesos. Para sustituir alimentos externos, con productos propios, es necesario que los locales tengan igual o mejor calidad a precios competitivos. No es justo pedirle al consumidor que compre productos entrerrianos, de inferior calidad, sobre todo si el precio no lo justifica. Para que el programa prospere la calidad debe evolucionar. Las empresas externas no resignarán espontáneamente la porción del mercado que hoy tienen, hay que ganárselos con calidad y precios.
- Fomentar negocios prestigiosos. Un resultado esperable del ordenamiento en las cadenas agroalimentarias son Las Denominaciones de Origen para el mercado externo y las certificaciones regionales, para el mercado interno. Estos negocios prestigiosos ayudan al renombre comercial de la provincia beneficiando a toda la producción y comercialización local.
- Mejorar el turismo. La expansión del turismo requiere de una gastronomía autóctona sistematizada y segura. Tanto los platos típicos como las conservas regionales son productos necesarios para los negocios turísticos como productos en sí mismo y como activadores de otros pequeños negocios satélites. Y como el programa tendrá fuertes ramificaciones en las actividades turísticas, involucrará el compromiso de los municipios.
TIEMPOS
El programa de autoabastecimiento alimentario debe tener resultados en los siguientes plazos:
- 2 años: Primeros resultados practicos y medibles.
- 5 años: alcanzar un cuarto de su potencial.
- 10 años: debe alcanzar su esplendor. Más del 80% de lo previsto.
- 20 años: el efecto directo debe durar dos décadas, para luego ser reeditado o remplazado. u esplendor en cinco años y su efecto durará dos décadas.
DISCUSIÓN
La alimentación es uno de los aspectos más sensibles de una sociedad. Alimentarse correctamente es un derecho humano, por ende debe ser prioridad para los gobiernos. Y sean estos provinciales y municipales, tienen la responsabilidad de planificar la oferta y la demanda de sus alimentos.
Una sociedad libre e independiente debe practicar la soberanía alimentaria, aplicando un plan de autoabastecimiento alimentario, de largo alcance. La soberanía alimentaria no ocurre espontáneamente, hay que estudiar demanda, planificar la oferta para todos, ejecutarla y custodiarla. Entre ríos será alimentariamente soberana cuando las políticas provinciales adopten el control de las cadenas alimentarias.
El Estado debe promover la soberanía alimentaria, incluyéndose en las responsabilidades. No en el sentido de convertirse en productor, sino como gestor responsable y contralor de las cadenas.
El autoabastecimiento debe ser pensado sobre una estructura burocrática, con cierta independencia política, que le permita sobrevivir los cambios de funcionarios y los recambios de gobierno. El político tiene la responsabilidad de prever de fomentar una estructura burócrata capaz de mantener eficientemente un programa de largo alcance.
Debe asumir la responsabilidad de influir en la creación de mecanismos comerciales que favorezcan el desarrollo regional. No puede dejar en mano de unos pocos comerciantes y empresarios la creación de negocios para todas las cadenas provinciales, porque eso no ocurrirá nunca. Los empresarios no crean negocios para toda la cadena, sino para sí mismos. El gobierno tiene la mayor responsabilidad en el fomento de cadenas alimentarias, manteniendo el equilibrio entre lo agropecuario, industrial, comercial, turística, de consumo interno y exportación.
El fomento, debe alentar a la gente a producir y consumir alimentos provinciales, promoviéndose, ambos roles -consumidor y productor-, en ambos casos la comunidad debe conocer sus posibilidades y sus derechos. El autoconsumo es una actitud, una conducta de la gente, que depende esencialmente de una correcta formación e información colectiva. Lo que también es una responsabilidad política.
El autoabastecimiento alimentario resulta, una herramienta de desarrollo regional, que protege la cultura, el empleo y mejora la distribución de la riqueza.
El programa deberá regirse por los siguientes principios:
- Realista: debe ser un plan real, aplicable, serio, impersonal.
- Cultural: debe revalorizar la cultura del trabajo, las tradiciones y la identidad.
- Popular: debe ser conocido, aceptado y asumido por la comunidad.
- Técnicamente posible: debe poder aplicarse con recurso humano existente en los organismos, que será reconducido y capacitado.
- Económicamente posible: debe estar previsto el gasto del estado, debe haber acceso al crédito para producir, debe preverse la distribución de tierras para producciones de autoconsumo.
- Creciente en el tiempo: programas de corto mediano y largo alcance, involucrando cada vez más actividades y emprendedores. Interpretando como largo al menos 10 años.
- Socialmente equilibrado: programas de promoción de producción y consumo entrerriano atendiendo los estratos sociales, según su poder adquisitivo y su capacidad de consumo, alto, medio y bajo.
- Políticamente federal. La alimentación de los entrerrianos, debe quedar afuera de las variables de ajuste del gobierno unitario, debe depender sólo de decisiones y acciones provinciales, sin influencias externas.
Para que estos principios se cumplan, el diseño del programa deberá incluir acciones tácticas tales como:
- Promover la producción agropecuaria de aquello que consume la población, atendiendo las necesidades regionales, antes que los volúmenes exportables.
- Accionar para equilibrar la utilización de la tierra, castigando la tierra ociosa, limitando los excesos de monocultivos no redundan en beneficios para la sociedad entrerriana sino para unos pocos.
- Se deben priorizar toda industria de alimentos, que atienda el mercado interno en todos los niveles de valor agregado que requiera la población, previo o a la par de la exportación, nunca después. Reconducir la promoción de emprendimientos hacia quienes producen y agregan valor a los alimentos regionales.
- El estado debe intervenir desarrollando tecnologías, gestando emprendimientos, en lo que haya déficit, de producto primario y de industria. Planificando sustituciones de productos externos por locales.
- El estado debe intervenir, promocionando cadenas comerciales equitativas propias y descubriendo y regulando los excesos y distorsiones de las grandes cadenas extranjeras y extra-provinciales.
- Se debe planear la repoblación de localidades pequeñas (50% de las localidades) y de todo el ámbito rural. Planificando sistemas productivos en cada una de ellas, priorizando los productos más consumidos y su industrialización y/o aquellos productos que se vendan al mercado entrerriano en general.
- Se debe promover el empleo genuino e independiente del estado.
- Se debe rescatar la cultura productiva y gastronómica de cada comunidad y de cada etnia, generando programas de aprovechamiento turístico.
- Se debe educar para un consumo consiente.
Soberanía y autoconsumo
Cuando en Latinoamérica se habla de soberanía alimentaria y autoabastecimiento, generalmente se pone el foco en sector del campesinado, donde en general la población es abultada. El caso de E.R. este grupo es muy reducido ya que hay pocos habitantes en el campo. Este grupo social, gracias a las políticas expulsivas que siempre se han aplicado en la producción, se ha reducido a menos del 10 %. La gente se ha estado yendo del campo a las ciudades, especialmente a Paraná y cuando no a otras provincias y países. Es probable que hoy existan tantos entrerrianos natos, fuera de la provincia como los que hay dentro. Y cuando se compara la población del campo y áreas suburbanas con las ciudades, la conclusión es que queda poca gente en el campo y los pequeños agricultores son un grupo cada vez más pequeño.
Pero aunque él número de pobladores actuales en muy reducido, en una política de largo alcance aumentar la cantidad de pequeños productores agropecuarios, granjas e industrias rurales de alimentos, es una estrategia inevitable para favorecer la redistribución de la población. Para ellos el programa de autoabastecimiento alimentario debe garantizar la tierra necesaria para el autoconsumo y también debiera garantizarle reinserción a quienes seriamente desean volver de las ciudades a repoblar el interior, fundamentalmente cuando es su lugar de origen. La gente tiene el derecho a producir sus propios alimentos y el campesinado a cultivar. Que mejor que integrar a la gente descapitalizada a una estructura productiva provincial que los comprometa con su propia subsistencia y les permita generar excedentes alimentarios, para sus vecinos y para la economía general.
Este planteo suele estar desvirtuado cuando se iguala soberanía alimentaria como el problema de los sin tierra, incluyendo a toda población marginal sea cual sea su origen. La probabilidad de que aquellos que nacieron en un ambiente marginal de las ciudades, que no tienen la cultura del trabajo en su propio entorno y nunca vieron cultivar la tierra, lo hagan con éxito, es mucho más baja que la de sus pares nacidos en el ámbito rural. Un plan para estos últimos es inmediatamente aplicable y son numéricamente menos. Es brindarle otra oportunidad.
En cambio un plan de reubicación de gente nacida en las villas marginales, es un problema de mayor envergadura, que requiere, un programa de capacitación técnico y social, distinto. Esta gente además de aprender a cultivar, deberá aprender a vivir en lugares poco poblados con más espacio, a administrar vienes productivos, a integrarse a un grupo social con otros objetivos.
Un plan de autoabastecimiento contempla al hombre desde el consumo, pero también desde la producción, por ello debe crear esquemas para la reinserción productiva de todos y debe hacerse repoblando la provincia, homogeneizando la distribución en el territorio. En este programa es necesario que los municipios pequeños y alejados reciban mejores coparticipaciones por habitante, que las ciudades grandes y que este aporte se dirija al apoyo de radicación productiva. Se deberá fomentar una buena calidad de vida en los pueblos.
Calidad de vida
- Mejora la vida de los que menos tienen. Es injusto que en la provincia existan personas con hambre. El programa de autoabastecimiento debe contar con información que exponga las condiciones nutricionales y la capacidad de consumo de la gente en condiciones marginales. Este aspecto social inevitable, emergente, urgente, debe ser abordado por los organismos públicos. Este programa debe aportar conocimiento y coordinar acciones con los sectores productivos. Este es un programa de desarrollo regional económico y cultural, que considera a la pobreza.
- Seguridad alimentaria para mejorar la calidad vida de todos. La provincia adolece de controles apropiados. Un programa de autoabastecimiento que jerarquice la producción de alimentos dará por resultado el perfeccionamiento e los sistemas de seguridad alimentaria.
- Para mejorar el bienestar general. Estimular el autoabastecimiento es promover la cultura productiva, apostar a una provincia floreciente, sólida. Esto mejora el nivel de vida de todos, creando perspectivas económicas, para los que están y para los que vienen. Una identidad fuerte, estimula el desarrollo, la expansión cultural y productiva y la longevidad como sociedad. Practicar el autoabastecimiento es decididamente una declaración de independencia y florecimiento económico.
- Para cuidar el medio ambiente. El autoabastecimiento obliga a analizar la oferta del medio ambiente. El agua, los peces, las especies silvestres y las especies criadas y cultivadas. En esta materia hay muchos temas postergados. El programa de autoabastecimiento alimentario sacará a la luz casos como el de las especies ictícolas, cuya depredación está mucho más cerca de la exportación que del consumo interno. Y pondrá en la opinión pública, la conservación del suelo, etc.
Agregar valor a los alimentos
Dependiendo del tipo de materia prima, todas las cadenas agregan valores en una brecha que va desde 50% hasta 400%, entre el precio al productor y precio al consumidor.
El desarrollo regional persigue agregar la mayor cantidad de valor posible dentro del territorio provincial, con empresas locales.
Aunque hay algunos productos, que se pueden consumir en su estado original -pescados, verduras, frutas, huevos, miel-, comercialmente, todos los alimentos toman valor en alguna parte de la cadena comercial: limpieza, clasificación, fraccionamiento, distribución, mayorista minorista.
Los eslabones comerciales son esenciales en el agregado de valor y para asegurar que las cadenas existentes favorezcan el desarrollo de la provincia se deberán estudiar todas y cada una, rescatando lo bueno y corrigiendo las distorsiones.
La otra parte esencial del agregado de valor a las cadenas es la industrialización y acondicionamiento de las materias primas para el consumo. La industria transforma las materias primas en diversos alimentos terminados.
En esta provincia la industria alimentaria, no ha sido proyectada en función del consumo interno. La que ha prosperado lo ha hecho gracias a la habilidad de sus dueños, lo cual no siempre sirve a los intereses de todos.
Los temas que debe atender la industria alimentaria son:
- Las materias primas son estacionales o de cosecha discontinua, con grandes excedentes en temporada y con déficit fuera de temporada. La industria debe acondicionar alimentos para que se puedan distribuir en el tiempo y en el espacio de una manera más uniforme durante el año. Por el problema de provisión fuera de temporada, es conveniente que estas empresas sean pequeñas y familiares, para que se adapten a muchos productos posibles, para operar todo el año.
- Fraccionar y convertir en algún tipo de conserva utilizable, los excedentes y los productos masivos.
- Desarrollar métodos para llevar al mercado las comidas regionales: locros, asado con cuero, chucrut, busecas, pescados, etc.
Los objetivos de la industria deben ser:
- Facilitarle la vida a la gente, pre-elaborando comidas.
- Sustituir importaciones (externas e internas).
- Fundar un estilo entrerriano de comidas terminadas de alto valor agregado.
- Crear muchos negocios particulares desarrollando una industria provincial fuerte e independiente que lidere el mercado interno y exporte excedentes.
La producción primaria para estar a la altura de este desarrollo, debe aceptar el desafío de la industria para proveerle la mayor cantidad de materia prima, distribuyéndola a lo largo del año y mejorando la calidad.
La producción primaria, necesita de la industria porque son los excedentes y déficit de oferta durante el año, que hacen vulnerable su resultado económico. Cuando hay producto no hay precio y viceversa. De esta manera el campo y la industria se solucionan problemas encadenándose.
Autoconsumo
En las actuales circunstancias el autoabastecimiento familiar o grupal, debe ser interpretado como una pequeña parte de la alimentación, porque la provisión de todo no es posible y los grandes excedentes de pocos productos, suelen ser inmanejables.
Es impracticable que las familias consuman sólo lo que sus manos producen. La gente se acobarda en pocos días de comer siempre lo mismo. Nadie puede alimentarse un mes con lechuga y tomate, otro choclo, otro conejo, es necesario combinar y mezclar con alimentos que necesariamente se deben comprar o canjear.
Para que los canjes funcionen correctamente debe haber una excelente organización de la comunidad y una fuerte intervención del estado en su rol promotor de organizaciones y gestor de cadenas.
Las economías de autoconsumo y canje tienen mucho potencial para combatir la marginalidad y mejorar la nutrición de los sectores desposeídos. Pero el Estado debe cambiar sus criterios clientelistas y asumir su rol de gestor del desarrollo. Se debe centrar en promover organizaciones despolitizadas y desarrollar cadenas comerciales alternativas para las economías de subyacentes para autoconsumo y el mercado interno.
Se debe desarrollar una economía solidaria regional que incluya canje, pero siempre basada en el comercio con moneda, para que las familias prosperen desde sus excedentes. En este esquema la industria local absorbe los excedentes individuales y los acondiciona para alcanzar otras zonas de consumo y otro público.
Las preferencias
El programa de autoabastecimiento debe respetar la pluralidad y el derecho de los consumidores. Por más pobre que sea la gente sigue teniendo el derecho a elegir con que alimentarse y si es posible a decidir a quién se lo compra. Todo entrerriano debería poder acceder a los alimentos de su preferencia y cultura, pudiendo optar dentro del propio producido provincial. Y deberían poder comer lo que necesitan para un desarrollo fisiológico normal. Esto hace necesario que cada comunidad de la provincia participe en las decisiones de que producciones son viables para su zona y hasta qué punto necesita su industrialización.
Niveles de autoabastecimiento
El autoabastecimiento alimentario provincial se puede entender analizando diversos niveles:
- Global: a nivel provincial, se analiza:
- La cuestión social, estado nutricional de los diversos estratos sociales. Seguridad alimentaria. Desviaciones del consumo.
- Balance económico de las cadenas oferta y demanda de cada producto, niveles de sustituciones, creación de empleo, magnitud de los excedentes exportables.
- Regional: A nivel de localidades y microrregiones se analiza:
- Cantidad de gente marginal a nutrir, cantidad de gente con posibilidades productivas ociosas, organizaciones sociales de apoyo a la formación de cadenas comerciales solidarias, repatriación de emigrados.
- Cantidad de negocios, productos y nuevas aperturas. Organización industrial y comercial de productores zonales.
- Familiar: a nivel de familia grupo o barrio:
- Fomento de producciones individuales.
- Formación de grupos productivos para huertas, quintas y talleres de elaboración de conservas.
- Formación de estructuras comerciales solidarias en red provincial. Formar vendedores de cada grupo.
El autoabastecimiento efectuado dentro de las familias es sólo una pequeña parte del todo, porque sus productos estacionales, no pueden distribuirse uniformemente en el año. Estas producciones necesariamente deben integrarse a escala regional y provincial, para alcanzar el desarrollo.
A la provincia le faltan infraestructuras para mercados concentradores y cadenas de frio que permitan conservar alimentos en buen estado.
Observación
En la economía de libre mercado con un Estado ausente, el consumidor entrerriano (esencialmente el pobre), es un cliente de segunda. Por acción u omisión, los productos de primera calidad son siempre de exportación y se consumen en la provincia los productos de calidad inferior. Para el libre mercado el consumidor de E. R. es de segunda.
Estructura del estado.
El autoabastecimiento alimentario, debe gestionarse desde un organismo del estado provincial, con cierta independencia política, organizando equipos técnicos con RRHH existentes de distintas áreas.
Se pueden seguir dos modelos de estructura, un instituto de alimentos, -que ya tuvo un mal intento- o una red alimentaria dentro de las estructuras existentes. El primero es más operativo y más ecuánime, porque las decisiones están más influidas por técnicos que por políticos. Pero también es más atractivo políticamente para usarlo de bolsa de trabajo especializada, por lo que corre riesgos de desnaturalizarse si los líderes políticos no respetan los concursos. Contrariamente la red alimentaria, tiene una burocracia más compleja, las acciones son más lentas y los resultados más acotados. Y su principal debilidad es que las decisiones involucran demasiados funcionarios de diversas áreas.
En la estructura de red alimentaria, se debe encargar al Ministerio de Salud y Acción Social la investigación de la demanda de alimentos de la población. A la Secretaría de la Producción, planificar la oferta, gestar negocios y cadenas comerciales, investigar los canales comerciales y corregirlos. A la Dirección de estadísticas y Censos se le debe solicitar un sistema de información que reúna los datos de oferta y demanda y produzca información permanente agregada y desagregada de toda la provincia.
A las Universidades (UADER, UNER, UTN), desarrollar tecnologías y estrategias para favorecer el autoabastecimiento alimentario provincial. En cada organismo debiera haber, técnicos especializados para que encadenen acciones con los de otros organismos. Con un grupo no superior a los 20 técnicos, en los tres organismos es posible mantener un sistema de información actualizado con resultados satisfactorios para esta planificación de la oferta y demanda alimentaria. Y con otros 100 para trabajo de campo se puede poner en marcha el programa.
En la actualidad ni la producción ni el consumo de alimentos, tienen datos oficiales. Como punto de partida sería interesante que estos organismos desarrollen algún mecanismo basado en indicadores, que permiten inferir el grado de desequilibrio que existe entre oferta y demanda alimentaria.
El que debiera ser el principal organismo para ocuparse del desarrollo, La Secretaria de la Producción, está muy debilitada. La tremenda discontinuidad a que se ve sometida en los recambios políticos y las políticas erráticas, la han convertido en un organismo cuyo rol administrativo está hipertrofiado y su rol técnico prácticamente ha desaparecido. Con más de 400 empleados y casi 300 profesionales, prácticamente no cumple ninguna función de investigación, de asesoramiento técnico ni de extensión. Aún así hay RRHH para regenerar equipos técnicos y debe hacerse en función de un programa, el autoabastecimiento alimentario de la provincia.
En lo que hace a municipios, que también deben participar estructuralmente en el autoabastecimiento alimentario, solo 30 de 80 tienen organismos de producción. Estos generalmente son un eslabón de enlace administrativo, pero en el futiro deberán comenzar a conformar equipos técnicos de apoyo a la producción. Para ello requieren mayor coparticipación.
Mercado
Una de las principales limitantes para el autoabastecimiento son las cadenas comerciales existentes.
Las grandes góndolas son nocivas casi en su totalidad:
- Concentran las ganancias en pocas manos.
- No están radicadas en la provincia lo que distorsiona los impuestos.
- No compran productos de la región, trayendo casi todo de otro lado.
- No pagan bien a los proveedores.
- No pagan bien a los empleados.
- Desplazan a los pequeños negocios regionales.
Las distribuidoras locales y regionales de alimentos, no ayudan:
- No compran productos locales y si lo hacen pagan poco.
- La mayor provisión es de otras provincias y de otros países.
- Concentran la ganancia en unos pocos.
Para que el autoabastecimiento crezca el Estado deberá premiar, empresas que rompan estos círculos viciosos y se comprometan con el mercado interno.
La Dirección de Comercio Interior de la Provincia de E.R. es el organismo que debe asumir esta responsabilidad.
Consumo: Demanda potencial y actual: La demanda media de nutrición de la población se calcula en base a las necesidades fisiológicas de los individuos diferenciados por grupo etario. El resultado estará expresado en toneladas de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, etc, sin embargo este dato es simplemente anecdótico. Porque para que esta información sea útil al planificar es necesario que las necesidades estén expresadas en alimentos conocidos, carne, leche, verduras frutas, etc. Esta conversión de nutrientes a materias primas tiene infinidad de opciones, pero sólo tendrán éxito aquellas que contengan los alimentos acostumbrados por la gente. Para hacer esta conversión, es esencial conocer las tradiciones, las preferencias regionales y los alimentos más requeridos de cada sector social para el que se calcula. Se pueden incluir algunos que no se están consumiendo pero que hay antecedentes suficientes para considerarlos potencialmente aceptables. Esta información expresada en Tn/año de cada uno de los alimentos constituye la demanda potencial de la población. Aunque este mecanismo así descripto parezca tedioso, existen métodos que permiten aproximar las necesidades de un adulto, de un joven, de un niño, etc. Dando resultados similares a los que se obtendrían censando.
La demanda actual sin embargo es un poco distinta, porque resulta de contabilizar los alimentos que se comercializan a través de todas las bocas comerciales de la provincia, más los autoabastecidos. Toda la verdura, la carne, las conservas, dulces y bebidas, constituye la demanda actual. Cuando se compara esta demanda actual, con las necesidades fisiológicas de la población, para alimentar correctamente a toda la gente, generalmente no coinciden, hay desbalances notorios.
Los casos más simples son los de consumo de frutas, que en muchos casos tienen precios superiores al poder adquisitivo de algunos grupos sociales, por lo que esta gente no tiene acceso a esos alimentos.
Es también frecuente el déficit por problemas logísticos de la provisión, como ocurre con las verduras en los pueblos del interior. Hay poblaciones de mil a tres mil habitantes, donde las verdulerías y fruterías, ofrecen pocos productos, de mala calidad y a precios altos. Estas son provistas por mayoristas que ingresan desde Santa fe, con una frecuencia de dos veces a la semana. En estas comunidades si la gente no produce su propios “alimentos verdes”, tiene un claro desbalance en la oferta hacia las carnes y los hidratos de carbono, respecto al mismo tipo de personas que viven en ciudades de mayor magnitud.
Estos desbalances pueden ser previstos, y corregidos, conociendo la demanda potencial, para así planificando la oferta faltante.
Valor del consumo
El consumo promedio de alimentos de un entrerriano (demanda actual), es aproximadamente de $10/habitante/día (*). Lo que da como resultado un consumo global de unos 4.000 millones de pesos anuales.
Oferta
De lo que consume la población, la parte que se provee ella misma, crea riqueza. Mientras que la otra parte, la que compra afuera, produce fuga de riquezas a otros sitios.
Esto se puede analizar con bastante simpleza dividiendo cada $ consumido en sus principales factores: Materia prima, mano de obra, impuestos, energía y otros menores.
Si una materia prima es de la provincia, es convertida a alimento por RRHH local, se comercializa dentro del territorio, todo el valor agregado queda en la provincia, con la excepción de, el valor de los envases, la energía y los impuestos nacionales.
Por el contrario, cada $ de consumo de alimento producido fuera de la provincia y vendido acá, sólo, retiene en el territorio, la renta del último paso comercial. Por lo que se crea empleo, se paga impuestos y se adquiere materias primas de otra provincia o país y por ende la provincia emigra moneda.
Los campos y los ríos de la provincia generan materia prima como para alimentar de tres veces la población entrerriana actual, pero el 50 % de lo que llega a la mesa de los entrerrianos está envasado y facturado en otra provincia. La mitad del dinero que gasta un entrerriano en alientos, paga impuestos puestos de trabajo de otras provincias. ue paradójicamente, muchos están hechos con materia prima entrerriana.
Valor de la oferta
$ 4.000 millones de pesos de consumo global, es un valor impresionante y tiene dos aspectos claves para analizar, a) La composición de la oferta, o sea cuanto tiene origen provincial y cuanto no, y b) qué resultados económicos tiene para la provincia.
A falta de información oficial, para analizar el primer aspecto fue necesario buscar opiniones de informantes calificados: supermercadistas, distribuidores mayoristas, almaceneros y mercado de frutas y verduras.
Los supermercadistas locales cuando afirman que menos del 20 % de lo que venden proviene de la provincia y los distribuidores mayoristas consideran que es menos del 15 %. Para el caso de las frutas y verduras hay valores parecidos entre el 15 y el 20% es producción entrerriana. El caso de los almaceneros es distinto, ellos afirman que sus ventas de alimentos entrerrianos son menores al 50%. Esto es así porque los almaceneros, venden muchos más productos locales, que no pasan por las manos de los distribuidores mayoristas y que tienden a equilibrar ese desequilibrio. Para confirmar esta afirmación hay que recorrer los galpones de las distribuidoras de alimento, que proveen a las bocas de proximidad. En estos depósitos es raro encontrar bultos de origen entrerriano. Se puede decir que las distribuidoras traen alimentos para repartir en la provincia y sólo una pequeña parte es de red interna. Claro que hay una serie de alimentos que no entran a estos galpones y llegan a los minoristas a través de redes propias. Estos alimentos provinciales son: pollos, huevos, arroz, jugos, cítricos, quesos sardos, una parte de la carne, una parte del pan, pescados de río, miel.
Ahora bien para tener un valor cercano a la realidad, usable para los diagnósticos es necesario hacer una especulación. Se considera que el porcentaje expresado por los almaceneros es el que explica mejor la tendencia que define cuanto de lo que se consume en la provincia viene de la misma. Para este trabajo se toma el límite superior del 50% de los alimentos consumidos son de origen entrerriano. Sabiendo que este valor en realidad es probable que sea cercano al 40%.
Para abonar esta afirmación y para quienes deseen hacer sus propias observaciones -aunque sean subjetivas, son orientativas-, se pueden visitar las góndolas de los supermercados y mirar las etiquetas, se puede preguntar a los verduleros, el origen de los productos y preguntarle lo mismo al almacenero y al carnicero.
Un caso sorprendente, es ver que una provincia que le sobra leche para el consumo de sus habitantes, la mayoría de los lácteos, incluso la leche fluida, viene de provincias vecinas.
Por lo tanto, asumiendo que la oferta entrerriana de alimentos es del 50 % del total del consumo, representa un producto bruto de $ 2.000 millones anuales y la brecha entre oferta y demanda es también de $ 2.000 millones.
Ninguna sociedad se autoabastece de alimentos en un 100%, se considera que valores superiores al 80%, son buenos y que el 90 % es óptimo. El 10 % restante es de productos como: azúcar, algunas frutas, vinos, yerba, mariscos, etc; que seguramente no será posible producirlas o industrializarlas en la provincia.
Se puede afirmar que Entre Ríos, puede aspirar a mejorar su abastecimiento interno en un 40 %, lo que significa mejorar el producto bruto en 1.600 millones anuales.
¿Qué tan lejos están esos 1.600 millones de los valores reales?
Sólo las estadísticas oficiales podrán dar datos más precisos, pero hoy no existen.
Autoabastecimiento y empleo
El otro aspecto que interesa es: ¿qué significan esos 1.600 millones de pesos para la economía de la provincia?
Un incremento del producto bruto alimentario de 1.600 millones, tendrá efectos directos en la generación de negocios, emprendimientos y empleo. Y tendrá efectos indirectos en los servicios periféricos, en el consumo y en la economía en general.
La evaluación de los resultados en la creación directa del empleo, dará una visión general de lo valioso de este autoabastecimiento.
Para los cálculos, se adopta como sueldo para un empleo $ 2.000 más antigüedad de $ 500, que con cargas sociales se convierten en 3.600 $ mensuales o $ 40.000 anuales.
Se puede afirmar que un alimento en la mesa (al final de la cadena), tiene en promedio un 40 % de valor en mano de obra. Esto significa que cada empleo representa $ 100.000 de alimentos.
Así $1.600 millones representan 16.000 empleos legales y significan el 3 % de la población económicamente activa de la provincia. Este incremento significaría pasar de 4 a 7 % del empleo generado sólo en el autoabastecimiento alimentario de la provincia.
Además como ya se dijo este es sólo el efecto directo, el indirecto puede ser mucho más prometedor aún. Esta mayor capacidad de consumo, de la sociedad se convierte las otras actividades periféricas que son difíciles de calcular, pero que podrían tener un efecto de similar magnitud al empleo directo. Al menos otros 10.000 empleos que no tratan directamente con el alimento.
Pero la parte más interesante del autoabastecimiento es que, para alcanzar niveles del 90 %, es imprescindible desarrollar una industria propia y diversificada, crear nuevos canales comerciales y perfeccionar RRHH. El resultado es una inercia del sistema productivo, que en poco tiempo puede superar las necesidades de los entrerrianos, para generar excedentes exportables de alto valor agregado. Teniendo en cuenta los grandes excedentes de materias primas actuales y la potencialidad del campo entrerriano, en una década, los saldos exportables podrán alcanzar el doble del valor del consumo. Ello significa que podría haber 20.000 empleos directos más y este crecimiento económico una década, puede crean 45.000 nuevos empleos.
Como corolario la mejora económica del pueblo entrerriano pondrá a la provincia en una espiral de crecimiento, con potencial para un buen desarrollo social. Devendrá en una mejora del consumo, donde la gente exigirá mejores calidades y productos más elaborados.
Foda para el autoabastecimiento:
Fortalezas
Practicar el autoabastecimiento alimentario entrerriano es factible. La provincia tiene una serie de fortalezas, que aportan ventajas para este fin, a saber:
- La potencialidad de la tierra entrerriana: La provincia tiene tierras suficientes para obtener materias primas para al menos 10.000 millones de consumidores. La provincia tiene casi 8 millones de hectáreas, con más del 80% cultivable con excesos de agua dulce. Con una población de 1,25 millones y una densidad 16 habitantes por km2, cada poblador cuenta con 6,3 hs per cápita, para obtener alimentos. Según el estado actual de los sistemas productivos (que no son del todo eficientes), una hectárea es suficiente para producir el alimento de todo el año para una persona. Es así que Entre Ríos tiene capacidad para alimentar al menos 6 veces, su población y si los sistemas se perfeccionarán puede alimentar 10 o más veces la población actual.
- Estructuras para la gestión: La provincia tiene a la Secretaría de la Producción, para conducir estos cambios. Y tiene a otros organismos provinciales y municipales, para constituir una red de gestión que llegue a toda la gente.
- La tecnología: Los equipos, maquinarias e instalaciones necesarias para un desarrollo moderno de las cadenas alimentarias entrerrianas, son recursos conocidos y están al alcance de cualquiera y son racionalmente económicas.
- El asesoramiento: Los técnicos y el asesoramiento necesario para aplicar la tecnología en el desarrollo de las cadenas alimentarias también está al alcance de los entrerrianos. Hay instituciones oficiales dedicadas a este fin y aunque su personal técnico sea escaso y no tengan la gimnasia necesaria, es suficiente para comenzar. Estas instituciones son:
- Escuelas técnicas y agro-técnicas.
- La UNER con varias carreras afines –agronomía, alimentos, bromatología-.
- La UADER con muchas carreras que abordan periféricamente la gestión.
- INTA e INTI.
- Mano de obra productiva: No hay RRHH experimentados en producción, industria y comercialización alimentaria eficiente, pero hay suficiente gente de todos los niveles de instrucción y de edades, aptas para formarse y especializarse.
- La cultura productiva y de consumo. La mayoría de las familias entrerrianas tienen antecedentes propios de autoabastecimiento alimentario. En la primera mitad del siglo 20, todos producían lo que comían, por lo que estos conceptos no son extraños sino olvidados. Estas sanas costumbres fueron disueltas por la nueva economía de mercado, donde los productos industriales sustituyeron la producción familiar. Ahora bien el nuevo desafío es sustituir los productos que vienen de afuera por productos propios de la provincia y en alguna medida retomar el auto-aprovisionamiento familiar, aunque esto es realmente limitado. La cultura de producir lo que se consume está allí nomas en la historia inmediata de los entrerrianos, hay que desempolvarla y hacerla andar.
Debilidades
De la misma manera que hay ventajas para el desarrollo alimentario de la provincia, hay desventajas y ellas son:
- La distribución de la tierra: Faltan materias primas y sobra tierra, pero esta no está disponible para cualquier familia que se propongan producir sus propios alimentos. El valor de la tierra y la forma de la economía ha llevado que la tierra esté en pocas manos, que controlan gran parte del territorio y muchas de ellas no son entrerrianas y algunas ni siquiera nacionales. Hay una distorsión que es necesario rever: no se puede producir alimentos pagando alquiler, porque toda la renta de los trabajadores, queda en manos de los dueños de la tierra, haciendo impracticable el autoabastecimiento. Para que la gente pobre logre producir debiera tener tierras adjudicadas para ese fin. Claro que esto no le gusta a los dueños de la tierra y para que esta distribución sea factible hay que forzar la situación con un programa de reforma de la tenencia.
- La distribución de la población en el territorio: Esta distribución está viciada de concentraciones urbanas, con tendencia creciente, lo que claramente va en contra de las posibilidades del autoabastecimiento alimentario. Hay tres ciudades que concentran más del 40 % de la población. Esto da como resultado que la gente pobre -la que más necesita del autoabastecimiento-, se encuentra hacinada en pequeños espacios de tierra, sin posibilidades de cultivar. Hay otro 50 % distribuido en 80 ciudades y pueblos, pero concentrados dentro de las plantas urbanas con mínimo terreno para vivir. Y por último los que disponen de espacio para cultivar son menos del 10 % y son los que se distribuyen en todo el campo. Una situación ideal sería que Paraná no supere el 10 % de la población, que la gente regrese de las ciudades al campo alcanzando al menos una repoblación del 30 % en zona rural. En este modelo de distribución poblacional el autoabastecimiento es casi espontaneo.
- Faltan eslabones comerciales. Faltan cadenas alimentarias completas y particularmente faltan eslabones comerciales que se interesen en la producción y consumos regionales. Para este desarrollo regional, no es suficiente, que la provisión de alimentos sea abundante y accesible. Es necesario que las distribuidoras -existentes o nuevas-, promocionen la producción regional. Acá hay un rol del Estado que esté nunca asumió. El comercio interior. Desde allí se pueden modelar cadenas favorables para el desarrollo interno.
- RRHH gerenciales. El rol gerencial, tiene más componentes humanos de tipo innato que de conocimientos adquiridos. Un gerente exitoso no se hace, nace. Es común encontrar gente dispuesta a trabajar duro en la producción pero es poco común encontrar gerentes capaces de crear negocios. Y más difícil aún, encontrar personajes que no pretendan quedarse con los negocios para sí mismos. Los exitosos en los negocios son intuitivos y con pocos escrúpulos. La buena noticia es que estos personajes son sustituibles por equipos capacitados enmarcados en formatos empresarios. Allí será donde el Estado debe hacer hincapié en el desarrollo, como ha hecho con el comercio exterior, debe formar gente, crear grupos comerciales internos y promoverlos.
- La desigualdad de aportes de coparticipación: Las coparticipaciones son desequilibradas a favor de las ciudades grandes y debiese ser al revés. Para descentralizar la población hay que crear ventajas en los pueblos más alejados y pequeños, reduciendo las posibilidades de instalación en las grandes. Esto significa ir contra los intereses de la mayor parte de las corporaciones políticas, que mantienen sus intereses concentrados en las ciudades con marginalidad, porque tienen el control del empleo público.
- Los impuestos: La marcada supremacía de los impuestos nacionales (que además son recesivos), por sobre los provinciales deja sin herramientas a la provincia, para re-direccionar sus esfuerzos fiscales, en pos de un proyecto. Un proceso de cambio para un desarrollo auténticamente federal conlleva el retorno a la supremacía de los impuestos provinciales y una drástica reducción de los impuestos nacionales. Es necesario que el impuesto esté a favor de una producción campesina sostenible y que favorezcan el agregado de valor y no lo castiguen como se hace en la actualidad. Hoy un alimento con alto valor agregado, tiene un precio que está compuesto en más de un 50 % de impuestos. Por eso se dice que los impuestos nacionales son distorsivos, porque engrosan los precios de los alimentos hasta valores inaceptables del 100%. Debieran ser eliminados de los alimentos. Para resolver esta distorsión el gobierno provincial, deberá tener un programa de desarrollo federal, que no acepte dentro de la provincia imposiciones impositivas, que atentan contra el desarrollo y acuerde con la Nación hacerle aportes de otra forma.
- Controles nacionales: Aunque no es para nada necesario en el interior de las provincias el SENASA desarrolla avances de dominación unitaria, imponiendo bajo una máscara técnica, impuestos y controles distorsivos. Este organismo en una avanzada del poder central, por sobre las provincias, que las asiste el derecho del control de alimentos según la ley N° 18.281 del CAA. El SENASA debiera conservar el rol original para el que fue creado que es controles de fronteras, intercambio de alimentos con otros países. El gobierno nacional hace avanzar al SENASA en tema carnes porque allí hay mucho para recaudar, pero encarecen innecesariamente los alimentos.
- El crédito y el capital: La dilución de la banca provincial, destruyó el crédito propio y auténticamente regional. Los recursos que actualmente se pueden conseguir, son caros y tienen control nacional. No se puede aceptar que un organismo nacional sea quien tenga poder de decisión, sobre los financiamientos regionales. Y no cabe la excusa de que hay equipos técnicos federales porque estos son meramente mascaras de las decisiones centradas en Bs As, que conservan una palanca extorsiva sobre los recursos. El crédito debe ser un atributo regional con participación de las decisiones de fuerzas vivas de cada lugar. En cuanto al acceso al crédito es necesario contar con un respaldo de capital 4 o 5 veces superior al dinero solicitado para producir. Esto deja afuera a casi todos los pobres y familias de medianos recursos. Y así la mayoría de los entrerrianos no acceden al crédito de producción y si lo hacen quedan entre la espada y la pared de los sistemas impositivos.
- Voluntad política: Es seguro que ningún político arremeterá abiertamente contra un programa de autoabastecimiento alimentario. Pero es posible que muchos lo ponderen pero no hagan nada para ponerlo en marcha. Un programa de esta naturaleza pone en jaque al poder, lo obliga a trabajar en un esquema federal, planteando independencia económica de la provincia. Obliga a formar equipos técnicos que una vez autorizados cuestionan las acciones individuales que los hombres políticos hacen fuera de programa. Obliga a elegir a los más idóneos y no a los más fieles servidores del poder. En fin, la decisión política de poner en marcha un cambio profundo en la economía desde las cadenas alimentarias, está ligada a la voluntad de crear políticas activas y no simularlas, como se ha venido haciendo.
Cadenas alimentarias
Se debe planificar el autoabastecimiento alimentario en el formato de cadenas.
La cadena alimentaria es un esquema que describe la ruta de agregado de valor de los alimentos desde su origen, hasta la mesa del consumidor.
Estas nacen del suelo y pasan por distintas etapas en: las planta, el animal, el productor, la industria, los canales comerciales y finalizan es el plato.
Sus etapas son:
- Producción primaria
- Concentración de la producción.
- Industria o acondicionamiento
- Distribución mayorista a los centros de consumo
- Distribución a minoristas
- Consumidor final.
A los fines de este trabajo se clasifican las cadenas según su origen y destino de la siguiente manera:
- Las que ocurren enteramente en la provincia. El autoabastecimiento alimentario provincial se basa esencialmente en estas cadenas.
- Las que comienzan en la provincia y finalizan en otro territorio. La provincia vende materias primas y alimentos terminados a otros mercados. Deben considerarse complementarias para autoabastecimiento, porque su efecto es indirecto, trayendo recursos a la provincia, pero no aportan alimento a la población.
- Las que comienzan en la provincia, se les agrega valor en otro lado y regresan a la provincia para completar el ciclo. Son las que algún eslabón de la cadena se agrega en otra provincia, esto ocurre por falta de capacidad industrial o por distorsiones. Caso de la leche, carne del Cotto, etc. Son poco valiosas para el desarrollo, ya que el valor agregado queda en otra parte. Es conveniente corregirlas o sustituirlas.
- Las que comienzan en otro territorio y finalizan en la provincia. La provincia compra materias primas y alimentos terminados en otros mercados. Estas son las que el autoabastecimiento debe sustituir, con cadenas internas. No son nocivas en sí mismas, porque atienden al consumo, pero su resultado económico atenta contra el autoabastecimiento y deben ser sustituidas.
El autoabastecimiento demanda, producir la mayor cantidad de materias primas que sea posible para cubrir las necesidades internas y si las condiciones productivas son favorables, generar excedentes.
Por otra parte es necesario agregarle valor a las materias primas. Una parte va al mercado en estado natural y otra debe ser industrializada, diversificando oferta de productos.
Materias primas y alimentos preferidos
Las cadenas internas para el autoabastecimiento entrerriano, son insuficientes comercialmente, pero también hay déficit de productos primarios y de alimentos elaborados. Algunas materias primas se podrían producir, pero lo que más falta en las cadenas es industrialización y comercialización de alimentos entrerrianos listos para consumir y de calidad.
- Materias primas que faltan para atender el consumo entrerriano:
- Falta: azúcar, yerba, té, café, cacao.
- Uvas viníferas
- Mani
- Olivos, aceite y aceitunas
- Todas las frutas excepto cítricos, melón y sandía.
- Aromáticas
- En verduras falta volumen de todo. Se produce el 15% del consumo.
- Carnes alternativas: cerdo, ovino, caprino, pavo y otras menores.
Estos déficit, comparados con los excedentes, son relativamente pequeños. Sin embargo es estratégico producir las materias primas para el mercado interno y porque los excedentes alimentan las industrias que es donde más empleo se crea.
- En alimentos industrializados faltan:
- Quesos: aumentar cantidad y calidad de barra, holanda y cremoso. Otros quesos que no se producen.
- Todos los lácteos: fluida, yogurt, flanes, golosinas, dulce, etc.
- Conservas de verduras: latas, al vacio, semiconservas, encurtidos.
- Conservas de frutas: dulcería, pulpas, concentrados.
- Conservas de carnes: enlatados, semiconservas, platos terminados.
- Todos los fiambres: emulsiones, cocidos y crudos.
- Comidas preparadas: recetas tradicionales, populares y nuevas.
- Jugos naturales y otras bebidas.
- Galletitas, golosinas.
- Panificaciones especiales.
En contraposición a los déficit, están los grandes excedentes de alimentos en bruto que generalmente reciben poco agregado dentro de la provincia y salen a otros mercados en grandes volúmenes.
- Las materias primas que exceden el consumo entrerriano, pero que requieren industrias para que completen las cadenas son:
- Leche: hay excedentes diarios en bruto.
- Miel: se consume el 3% del producido. Se exporta en tachos.
- Huevos: grandes excedentes
- Pescados de río: grandes excedentes.
- Pollo: grandes excedentes.
- Carne vacuna: grandes excedentes.
- Cereales: maíz, trigo, arroz, sorgo, grandes excedentes.
- Oleaginosas: girasol, soja, lino, grandes excedentes.
- Frutas: cítricos, sandias y melones, grandes excedentes.
Conciencia de autoabastecimiento
- Los productores, fabricantes y comerciantes, deben considerar, proveer la mejor calidad para los entrerrianos y exportando el remanente y no al revés.
- El consumidor entrerriano deberá considerar más valioso un producto de su provincia que uno importado y comenzar a sustituir en su consumo productos caros externos por productos locales. No resignar seguridad alimentaria por precios. Aprender a consumir, productos de más calidad.
- El Estado deberá tomar parte de la concientización, que es un proceso lento y largo.
Conclusiones
Sea cual fuere la estructura elegida, un instituto de alimentos o una red alimentaria, tiene que haber:
- Promoción de los alimentos entrerrianos de buena calidad.
- Promoción de grupos productivos sociales solidarios.
- Promoción de redes comerciales intermunicipales
- Formación de grupos GISER de campo, industria y comercio.
- Asesores técnicos pagos por la provincia y por los municipios.
- Investigación y extensión.
- Información estadística de producción y consumo, permanente y actualizada.
- Funcionalidad de los sistemas de control alimentario.
(*) El Ing. Angel Sánchez es docente universitario e integrante de la Junta Americana por los Pueblos Libres. Ha tenido a su cargo la Coordinación de los Programas de Rescate Gastronómico de Paraná, y el de Cocina con Identidad.
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