Dotada de gran belleza y de firmísimo temperamento, ejercía fuerte atractivo en la sociedad en que actuaba como hija del matrimonio de su padre, el rico hacendado Matías Azurduy y la chola Eulalia Bermúdez.
No sin duras vicisitudes, Juana pudo eludir a pesar de la temprana muerte de su madre y de su padre poco después, el destino doméstico o monacal de las mujeres de entonces, y algo impensado, participó en la guerra a caballo lanza en ristre, y conquistó a fuerza de valor el grado militar de coronela por haber arrancado una bandera a los españoles en un combate, grado que le confirió Juan Martín de Pueyrredón cuando gobernaba Buenos Aires.
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