En Francia, una mujer puede parir y guardar el anonimato. La ley, todavía, lo ampara. Pero la muerte anónima no es habitual. Menos para alguien con ficha médica. No es natural morir sin dejar huella en la Francia que miró horrorizada a los ruandeses que buscaban de morgue en morgue a sus desaparecidos
Maite UBIRIA Periodista
Una llamada de un colega nos previene con apenas unos minutos de antelación. «¿Tenéis la televisión encendida en la redacción? ¡Conectad France 3!». Son las 18.45. La cadena francesa emite su programación para Euskal Herria.
«En la morgue de Toulouse hay un cuerpo que ha sido identificado como perteneciente a Jon Anza», avanza el locutor. El silencio se instala en la redacción y las preguntas se ahogan en la garganta. Descolgamos a toda prisa los teléfonos. Periodistas de la cadena hablan de «fuentes de toda confianza».
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