En los últimos años ha ido tomando fuerza entre los economistas y los ecologistas, un nuevo concepto, el decrecimiento, como respuesta a la tremenda crisis económica, medioambiental y social que está sufriendo el planeta Tierra, producto del rampante Capitalismo globalizado.
Asistimos, una vez más, a un supuesto callejón sin salida del Capitalismo (y decimos supuesto pues en más de una ocasión, en los últimos 100 años, se ha señalado el inmediato fin del Capitalismo, sin que hasta el momento hayamos podido asistir a sus exequias), y ante esta realidad, se ha articulado una nueva teoría económica que se basa en cambiar la tendencia hacia el crecimiento infinito del Capitalismo por una simplicidad voluntaria; esta teoría se le conoce bajo el término de decrecimiento, siendo uno de sus principales baluartes el economista Serge Latouche (se puede consultar sus libros, La apuesta por el decrecimiento o en una versión resumida, Pequeño tratado del decrecimiento sereno.)
Los partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales de izquierdas, han dejado de lado la emancipación del proletariado como bandera de lucha, a favor de enarbolar un nuevo estandarte, el ecológico, como ariete contra el Capitalismo. De esta manera, el obrero ha sido sustituido por la naturaleza; se ha pasado de la revolución proletaria a la lucha ecológica, seguramente motivado este cambio por el propio desarrollo del mundo occidental en donde la explotación humana por el capital, ha quedado difuminada bajo unas supuestas mejoras en las condiciones de trabajo y un Estado del bienestar.
Prensa Anarquista-Entrar
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