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martes, 13 de abril de 2010

Kirguistán y la batalla por Asia Central - «Revolución de los tulipanes»: segunda fase

Las recientes revueltas populares en Kirguistán han derrocado al presidente Bakiyev, permitiendo a las fuerzas de la oposición de tomar el poder. Sin embargo, estos cambios políticos violentos son el resultado en gran parte de las presiones, influencias y otras acciones secretas orquestadas por los EEUU en la región, cuya finalidad es conservar su base militar en Kirguistán -como base de retaguardia-, que tanto necesita para sus operaciones militares en Afganistán y una manera de ejercer un control sobre China y Rusia.

El Presidente kirguiz Kurmanbek Bakiyev fue depuesto cinco años después y de la misma manera en la que llegó al poder: mediante un levantamiento sangriento.

Elegido presidente dos meses después de la denominada Revolución de los Tulipanes de 2005, que ayudó a fraguar, fue desde entonces el jefe de estado de la principal nación de tránsito en la guerra de EEUU y la OTAN en Afganistán.

El Pentágono aseguró la Base Aérea de Manas (conocida a partir del año pasado como el Centro de Tránsito de Manas) en Kirguizistán poco después de haber invadido Afganistán en octubre de 2001, y en todo ese período, según una publicación de las fuerzas armadas estadounidenses del pasado junio: “Más de 170.000 integrantes de la coalición han pasado por la base en su camino de ida o vuelta de Afganistán; Manas era también el punto de tránsito para 5.000 toneladas de carga, incluidas piezas de repuesto y equipamiento, uniformes y diversos artículos destinados a apoyar al personal y las necesidades de la misión.

“En la actualidad, alrededor de mil soldados estadounidenses, junto con algunos cientos de España y Francia, están asignados en la base”. [1]

Red Voltaire-12/4-Leer