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domingo, 11 de abril de 2010

Una batalla naval de proporciones épicas, no exenta de misterio

Misterio es la palabra que podría aproximarse a describir no pocos pasajes de la batalla naval que libraron sobre el río Paraná el italiano Giuseppe Garibaldi y el irlandés Guillermo Brown.
Combatieron frente a la isla Martín García, en las aguas del río Uruguay, también ante las costas de Paraná y, en lo que fue la batalla más memorable, frente a la ciudad de La Paz.
Garibaldi avanzaba río arriba abriéndose camino ante un bloqueo. Desafiaba el poderío de la Confederación al mando del implacable Juan Manuel de Rosas.
La intención del italiano era llegar hasta Corrientes para dar respaldo a esa provincia, que se había levantado contra el poder del dictador porteño. Lo hacía bajo las órdenes del gobierno de Montevideo, a cargo de Fructuoso Rivera, y la empresa resultaba demencial desde su diseño: una escuadra cuatro veces superior siguiéndole la marcha y todo el trayecto de siete millas con márgenes enemigas armadas con cañones y el interés de probar blanco contra el italiano y su precaria formación.
Ya había fracasado en idéntica misión un comodoro norteamericano llamado John Coe. Todo era desaliento y desigualdad para los antirrosistas comandados desde Uruguay. En los momentos de mayor dramatismo, la tenacidad, la respuesta creativa y el azar evitaron un desastre mayor.
“Cuando dejé Montevideo, había para apostar cien contra uno que nunca regresaría”, evaluó Garibaldi en sus Memorias.
Así y todo, el aventurero e idealista italiano se lanzó al río para escribir uno de los capítulos más increíbles de su vida. Todavía no era el héroe de la unificación italiana, pero ya tenía experiencia en andanzas bélicas. La brutal tortura a la que fue sometido en Gualeguay –sobre la que escribimos la semana pasada– no alcanzó para desalentar su decisión de lucha por los ideales republicanos.

J.Riani-11/4-Leer