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Red Nacional de Medios Alternativos

martes, 25 de enero de 2011

El calor aflora una vieja costumbre guaraní: el tereré

Un rasgo cultural de los formoseños es, sin duda, aquellas costumbres guaraníes filtradas a lo largo de décadas de constante intercambio histórico y demográfico entre el norte argentino y el Paraguay. Al igual que en el vecino país, el verano suele ser sofocador con temperaturas que superan muchas veces los 38 grados, con térmicas superiores a los 40. Todo un infierno. Sin embargo, de la mano de los indígenas guaraníes, llega hasta estos días, una costumbre que es todo un rito: el tereré. Esta infusión fría, a su vez descubierta por los jesuitas, que fueron los primeros que cultivaron la yerba artesanalmente, es un "cuadro" de las siestas formoseñas por excelencia. Incluso, los políticos suelen empuñar un tereré en muchas de sus fotos de propaganda.

La bebida

Se bebe por costumbre más que por necesidad o sed, y es una ceremonia de amistad y compañerismo. En Paraguay, una versión folclórica de la creación del tereré cuenta que durante la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935), las tropas comenzaron a beber el mate frío para no encender fuegos que delataran su posición.

El tereré se habría popularizado en el Paraguay recién cuando los soldados veteranos del Chaco lo introdujeron a la vida cotidiana.

Origen

Otra versión más del origen del tereré lo relaciona con los mensú (esclavos de los yerbales en el Paraguay y noreste argentino, hasta mediados del siglo XX), que si eran sorprendidos por los capataces haciendo fuego para tomar mate eran brutalmente torturados, por lo que optaron por empezar a tomar el mate frío.

Se presume por esta razón que fueron estos mensú, enrolados en filas del ejército paraguayo quienes introdujeron esta costumbre.

Sin embargo se cree que el tereré ya era bebido por los indígenas guaraníes, y que en el siglo XVII los jesuitas aprendieron de ellos las virtudes de la yerba mate (ka’a en guaraní). Los mismos jesuitas elogiaron los efectos de la yerba, ya que daba un cierto vigor al que ingería la infusión y calmaba la sed mejor que el agua pura.

Según algunos, los guaraníes no tomaban mate (ni tereré) con bombilla, sino que tomaban la infusión de yerba ya colada (como un té) y también fumaban la hoja de yerba cruda, como tabaco.

Por otro lado, entre los guaraníes, el respeto y la admiración hacia las personas mayores era sinónimo de sabiduría y experiencia, el cacique (o jefe de la tribu) casi nunca serviría el tereré, y sería una manera de fortalecer los lazos y jerarquías de la tribu, algo que se conserva en Paraguay hasta nuestros días.

Por tal motivo, el padre casi nunca lo prepara, dejando que algún hijo menor lo prepare, y lo sirva en ronda, siendo él el último en beber. Y esto, aunque no sea un rasgo exclusivo de la identidad guaraní, tal vez se refleje en la costumbre actual, dándonos a entender que quizás realmente se haya originado en aquella comunidad indígena.

Indymedia-25/1-Leer





Alicia Rivas Zelaya (ACTA)

Hacinamiento, insalubridad, trabajo en negro, incumplimiento del jornal diario, trabajo de menores, pago con vales, algunas de las irregularidades que se pudo relevar en un campamento de tareferos en Caraguatay. El Sindicato de Tareferos denuncia la ausencia de los inspectores del Ministerio de Trabajo para controlar las condiciones de la cosecha y la complicidad del poder político de la zona.

A pesar de las denuncias realizadas por los delegados del Sindicato de Tareferos, Trabajadores Temporarios y Desocupados de Montecarlo, organización sindical enrolada en la CTA, desde hace más de 2 años, las condiciones en que se realiza la cosecha de yerba mate en la provincia no se modificaron sustancialmente.

Argenpress-25/1-Leer

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