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Red Nacional de Medios Alternativos

martes, 11 de enero de 2011

Mensaje Pueblos Originarios: Lo que el 2010 nos deja

Por Confederación Mapuce
confederacionmapuce@yahoo.com.ar
En nuestro calendario milenario/propio/ancestral/originario, según el orden de la naturaleza, el año recién está promediando. Los tiempos políticos lo alteran y transforman caprichosamente. Y obligan a realizar una mirada sobre lo que aconteció en esta etapa como una forma de revisar lo que pasó. Desde esta experiencia afrontar lo que viene. Más cuando el 2010 fue el año del Bicentenario del Estado Argentino.
El Bicentenario era el momento histórico para que el Estado Argentino se reconciliara con los Pueblos Originarios del país. No se va a repetir un momento tan poderoso como este año. Pero el Estado prefirió la demagogia con las naciones indígenas a intentar curar la llaga de la exclusión y el racismo que se profundiza cada vez más. En el mes del Bicentenario, nosotros éramos 25.000 indígenas llegados de las 4 puntas del país para escuchar el anuncio histórico en Plaza de Mayo. Pero fue más fuerte lo viejo, lo conservador, lo que ya se probó 200 años sin resultado. Al menos para nosotros. Porque la pobreza creciente en nuestras comunidades, los territorios invadidos por la industria extractiva, por el monocultivo y la especulación inmobiliaria, funcionaron a pleno.

El 2010 va a estar marcado por la historia y por nuestra memoria (que es lo más vital que tenemos), como un año donde la deuda histórica del estado con nuestros Pueblos originarios, se acrecienta y profundiza a niveles inéditos. Por síntesis, queremos señalar las más importantes:

1. Cientos de comunidades (en todo el país) están siendo desalojadas por la fuerza pública, provocando violencia física, cultural y sicológica sobre mujeres, hombres y niños sin distinción.

2. Casi un millar de autoridades originarias de diversos pueblos indígenas procesadas por defender sus territorios, a pesar de la plena vigencia de la Ley Nacional de Emergencia Territorial 26.160, que prohíbe estas situaciones y la anterior. Estos casos han sido denunciados a todos los niveles locales e internacionales.

3. El asesinato de dirigentes originarios (en Tucumán, Río Negro y Formosa), a manos de la fuerza pública y de terratenientes provinciales, sin que los poderes del estado nacional hayan reaccionado, tal cual reaccionan ante otros hechos que han calificados de “muertes políticas”. A esto se debe sumar las decenas de muertes generadas por pestes ya erradicadas de todos los rincones, excepto de nuestros territorios indígenas, como tuberculosis, chagas o dengue, ocurridas en Chaco, Salta, Misiones, Formosa.

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