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Red Nacional de Medios Alternativos

jueves, 2 de junio de 2011

Caso Schoclender. El pañuelo no se mancha

La primera noticia preocupante sobre Sergio Schoclender me la dio hace alrededor de diez años el periodista Gabriel Fernández que dirigió durante un lustro el Diario de las Madres de Plaza de Mayo, y que junto a su mujer Vivian garantizaron la salida de un medio periodístico que fue un ejemplo de coherencia política.

Cuando se decidió fundar la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, surgieron algunas diferencias y los dos fueron despedidos. Tenían una relación laboral y les correspondía una indemnización. Le pagaron con cheques sin fondo. Los firmaba Sergio Schoclender.

Quien reemplazó a Gabriel Fernández en la edición de una publicación que representaba el sentir de las Madres, fue el escritor Vicente Zito Lema, que también dirigió la Universidad. Al renunciar años después dejó un mensaje inquietante. Hizo responsable a Sergio Schoclender si algo muy grave le sucedía.

Los dos ejemplos resumen dos prácticas: el ilícito económico y el apriete, que suelen caracterizar a los mafiosos. En la misma dirección se fueron acumulando versiones y comentarios provenientes de personas muy cercanas al círculo de las Madres de Plaza de Mayo, o cercanas a la construcción de los planes de viviendas.

Al producirse el asentamiento de Villa Soldatti en diciembre de 2010, la primera acusación que vincula a “extranjeros” ocupas con narcotráfico, proviene de Sergio Schoclender. Mauricio Macri, no hizo más que repetir sus argumentos.

Las disputas internas dentro de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, han abierto camino para que surgieran nuevas denuncias y hayan surgido pedidos de investigación.

Schoclender se ha defendido asumiéndose como parte de un engranaje mucho más amplio y que ya no controlaba “Hace años que no firmo cheques”.

Periodistas corruptos que defienden a empresas exportadoras que evaden miles de millones de pesos han puesto el grito en el cielo por el escándalo de corrupción.

Periodistas verticales acostumbrados a hacer la vista gorda ante los manejos turbios de intendentes corruptos y gobernadores feudales, repetirán que “aquí no pasó nada, son inventos de la derecha”

Unos utilizaran el caso Schoclender para atacar a las Madres y a todos los organismos de derechos humanos. Y pretenderán presentar al acusado como un ejemplo viviente de lo que fue la generación de los 30000 desaparecidos.

Otros reducirán la cuestión a: “Si estamos a favor o en contra de las Madres”.

Pero no se está discutiendo eso.

En defensa de los 30.000 desaparecidos hay que decir que el Sr. Schoclender ha ocupado un lugar que nunca mereció.

En defensa de Hebe Bonafini hay que decir que, que tal como le sucedió a Perón con el funesto López Rega, el hecho que este personaje haya conseguido sentarse a su derecha, más que una identidad, señala una debilidad.

La trayectoria de Hebe es mucho más que esta equivocación; o su dudosa percepción política actual que, entre otros dislates, le hace confundir al economista formado en el CEMA, Amado Budou, con sus propios hijos.

Las Madres de Plaza de Mayo, que son más que Hebe, pasaran a la historia, sin que estas dolorosas anécdotas puedan manchar el pañuelo blanco.

Guillermo Cieza

2 comentarios:

Ariel Corbat dijo...

DOLOR DE MADRE -cuento breve de una tragedia-




Al fondo del último recoveco, en las profundidades de su conciencia, la mujer fue arrinconando apretadamente el mayor de sus rencores. Durante mucho tiempo pudo esconderlo de todos. Salvo, claro, de sí misma. En la soledad más absoluta nunca derramaba lágrimas, por ellos solamente insultos. Su sombra era el mudo testigo del modo en que encorvaba la espalda para sacar desde muy hondo todas y cada una de las palabrotas. Y a veces ni siquiera palabras, secos e impiadosos sonidos guturales lacerando el agrio repudio de la sangre. El dolor fue sincero, ¿cómo no serlo?, la mentira anidaba en la razón de tan grande aflicción. Se aferró al pañuelo como un blanco de amnesia, para olvidar todas las manchas, aquellos mocos que ella misma les sonaba. Y lo lavaba para que se viera más limpio. Pero la traición... ¿de qué forma perdonarles la traición? Porque no fue sólo que se alzaron contra la Patria al ensangrentar la tierra queriendo arriar la bandera que los vio nacer. Otras madres de hijos igualmente ganados por la misma causa del odio se dejaron caer en la vergüenza al entender que intentando borrar la historia del país y arrasar sus símbolos, tradiciones y libertades lo que en verdad querían era matar a sus padres. Al fin de cuentas eso es la Patria, la tierra de los padres. Ella se negó a verlo, pero lo vio antes de cerrar los ojos. Esos hijos escupieron en la cara de sus progenitores que la sociedad que les legaban era mierda, tan mierda que merecía ser aplastada bajo la opresión de un trapo rojo. Todo se debía destruir, las leyes, las costumbres y hasta los afectos para dar paso a un hombre nuevo. Un hombre nuevo que no tendría nada de hombre, pero sí mucho de bestia y autómata.

No pudo soportar sentir semejante vergüenza por haber engendrado esos hijos. ¡Asesinos!, gritó. Y hubo quienes mal creyeron que insultaba a los matadores de su prole. Nunca entendieron el profundo dolor de madre traicionada. El deseo de venganza atronaba día y noche entre sus sienes. A toda hora vociferaba la furia que le arremolinaba el ánimo.

Entonces cierto día conoció a un convicto parricida, y al fin halló el modo de consumar su venganza.

- Hijo, hijo mío -le dijo.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López

Ariel Corbat dijo...

DOLOR DE MADRE -cuento breve de una tragedia-




Al fondo del último recoveco, en las profundidades de su conciencia, la mujer fue arrinconando apretadamente el mayor de sus rencores. Durante mucho tiempo pudo esconderlo de todos. Salvo, claro, de sí misma. En la soledad más absoluta nunca derramaba lágrimas, por ellos solamente insultos. Su sombra era el mudo testigo del modo en que encorvaba la espalda para sacar desde muy hondo todas y cada una de las palabrotas. Y a veces ni siquiera palabras, secos e impiadosos sonidos guturales lacerando el agrio repudio de la sangre. El dolor fue sincero, ¿cómo no serlo?, la mentira anidaba en la razón de tan grande aflicción. Se aferró al pañuelo como un blanco de amnesia, para olvidar todas las manchas, aquellos mocos que ella misma les sonaba. Y lo lavaba para que se viera más limpio. Pero la traición... ¿de qué forma perdonarles la traición? Porque no fue sólo que se alzaron contra la Patria al ensangrentar la tierra queriendo arriar la bandera que los vio nacer. Otras madres de hijos igualmente ganados por la misma causa del odio se dejaron caer en la vergüenza al entender que intentando borrar la historia del país y arrasar sus símbolos, tradiciones y libertades lo que en verdad querían era matar a sus padres. Al fin de cuentas eso es la Patria, la tierra de los padres. Ella se negó a verlo, pero lo vio antes de cerrar los ojos. Esos hijos escupieron en la cara de sus progenitores que la sociedad que les legaban era mierda, tan mierda que merecía ser aplastada bajo la opresión de un trapo rojo. Todo se debía destruir, las leyes, las costumbres y hasta los afectos para dar paso a un hombre nuevo. Un hombre nuevo que no tendría nada de hombre, pero sí mucho de bestia y autómata.

No pudo soportar sentir semejante vergüenza por haber engendrado esos hijos. ¡Asesinos!, gritó. Y hubo quienes mal creyeron que insultaba a los matadores de su prole. Nunca entendieron el profundo dolor de madre traicionada. El deseo de venganza atronaba día y noche entre sus sienes. A toda hora vociferaba la furia que le arremolinaba el ánimo.

Entonces cierto día conoció a un convicto parricida, y al fin halló el modo de consumar su venganza.

- Hijo, hijo mío -le dijo.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López