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Red Nacional de Medios Alternativos

viernes, 15 de marzo de 2013

Pobreza, Desigualdad y Liberación - Un debate con el pueblo

Entre otras cosas, la elección de Bergoglio como Papa abre también el debate político, teo(ideo)lógico y cultural sobre pobreza y liberación. La militancia popular y los proyectos socialistas estarán pensando como hablarle a la gran masa de cristianos que están en su base (la revolución bolivariana ya lo viene ensayando a su manera), y la Iglesia, en la era post-Muro de Berlín, y en la era del fracaso del neoliberalismo (que no se ha terminado) y de los límites del neodesarrollismo extractivista, estará pensando como hablarle y llegarle a esas masas populares (y cristianas) que hoy se expresan, de diferentes maneras, contra el imperialismo, el neocolonialismo y el capitalismo: por eso lo han electo tal vez a Bergoglio.


Lo importante es que los trabajadores y los pueblos, en el marco de la pluralidad de ideas, no dejen de organizarse y luchar por la emancipación política y social. Está claro que los debates y las luchas hay que darlos con el pueblo y no contra o a espaldas del pueblo.



Que la disputa por los pobres no sea una disputa de discursos abstractos de nadie, que sea una disputa plural contra las causas de la pobreza, la desigualdad y la injusticia, contra el capitalismo.

(F.A.E)



"Art. 3 - Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable."
CONGRESO ARTIGUISTA ORIENTAL DE TRES CRUCES
2013 - Bicentenario del Proyecto Federal










La militante de izquierda que el Papa llama "La troska de Dios"

Por Lorena Tapia Garzón (*) | Camila Montero es atea, feminista y milita en La Alameda. "Conocer a Bergoglio me hizo romper los prejuicios".

Camila Montero tiene 27 años, es feminista, atea, militante de izquierda, y es apodada “La troska de Dios” por el papa Francisco, a quien conoció en 2008 en la Fundación La Alameda-donde milita denunciando casos de trata de personas y de trabajo esclavo-, cuando todavía era el cardenal Jorge Bergoglio.
“Cuando entré a La Alameda en 2008 tenía una visión muy prejuiciosa sobre Bergoglio, porque venía de un lugar muy diferente, de la lucha por los derechos de género, por los derechos reproductivos y por el derecho al aborto legal. Soy atea y siempre me había sentido en la vereda de enfrente de la Iglesia”, cuenta Camila en diálogo con Perfil.com.
“De pronto me di cuenta que La Alameda tenía necesidad de una protección, porque por nuestras denuncias corrían riesgo nuestras vidas, y él, simplemente por protegernos y defender lo que estábamos haciendo, se plantó desde un lugar completamente legítimo,sin pedir nunca nada a cambio, sin pedir que cambiemos nuestra posición o que defendamos otras banderas. Nos aceptó tal cual éramos, ateos y muy lejanos del cristianismo, para protegernos”, reflexiona.
Camila cuenta que ahí descubrió cómo Bergoglio los apoyaba, había misas contra la trata y el trabajo esclavo para La Alameda, y hasta los recibía en la Catedral "sin buscar nada a cambio". Fue en esos intercambios que Bergoglio la apodó la “Troska de Dios”, al conocer sus fuertes posiciones políticas de izquierda. 


“Una vez fuimos a la Catedral con Gustavo Vera (titular de la ONG) para hacerle una entrevista por los 10 años de La Alameda, y entablamos una muy buena relación. Gustavo hizo un chiste de que yo era Camila ‘la troska’, por mi posición feminista, y Bergoglio me empezó a llamar ‘la troska de Dios’, me hacía ese chiste permanentemente”, cuenta y se ríe.

Respecto de la postura de Bergoglio contra el aborto legal y seguro y contra el matrimonio igualitario -sobre lo que firmó un documento que se trataba de una “movida del diablo”-, Camila recuerda que una de las misas que dio Bergoglio contra la trata de personas y el trabajo esclavo en la Plaza Constitución, un día antes de la convocatoria de sectores católicos contra el matrimonio igualitario, el ahora sumo pontífice no hizo mención alguna al tema sobre el que estaba en contra.
“Yo le había advertido a mis compañeros que si daba algún mensaje homofóbico iba, al menos, a chiflarlo. Pero no dijo una sola palabra, en una plaza llena, pudiendo decir lo que quisiera para incluso marcar la agenda pública. Es decir, no sacó ni el más mínimo rédito de eso”, cuenta.



MARIA JOSE ROSADO NUNES, DE CATOLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR

“Bergoglio debería llamar a un tercer Concilio Vaticano”

La académica que fundó y dirige la entidad en Brasil reclama que el nuevo papa genere un debate amplio sobre la desigualdad económica y social, la opresión racial y de género y una nueva comprensión de la sexualidad.
Es una voz disidente en la Iglesia Católica. La académica María José Rosado Nunes fundó y dirige en Brasil Católicas por el Derecho a Decidir, un movimiento de personas católicas, en su mayoría mujeres, comprometidas con la búsqueda de la justicia social y el respeto a los derechos sexuales y reproductivos. En una entrevista con Página/12, desde Nueva York, expresó su preocupación por la designación de Jorge Bergoglio como papa por su posición contraria a los derechos de las mujeres y de los homosexuales, además de las graves denuncias y testimonios que lo vinculan con la última dictadura militar argentina. “Bergoglio debería llamar a un tercer Concilio Vaticano con la más amplia participación de las y los fieles, teólogas y teólogos, de religiosas y sacerdotes y otros miembros del clero. Un concilio que fuera abierto a recibir los aportes de las y los expertos laicos sobre las cuestiones candentes del mundo actual: la desigualdad económica y social, la opresión racial y de género, los desafíos de un desarrollo sostenible y una nueva comprensión de la sexualidad y de la tecnología reproductiva entre otras cuestiones”, opinó, en un extenso diálogo, donde analizó los caminos que podría seguir el pontificado de Francisco y sus consecuencias en Latinoamérica.


Leonardo Boff pide reinterpretar cristianismo para salvar a la "crucificada" Madre Tierra



 "Las cualidades que nosotros requeríamos de aquellos compañeros -asaltantes al cuartel Moncada*- eran, en primer lugar, el patriotismo, el espíritu revolucionario, la seriedad, la honradez, la disposición a la lucha, que estuvieran de acuerdo con los objetivos y los riesgos de la lucha, porque se planteaba precisamente la lucha armada contra Batista (...) No se le preguntaba a nadie absolutamente si tenía o no tenía una creencia religiosa, ese problema nunca se abordó."


...—Los «debates» también eran terribles. Todos utilizaban palabras complicadas y ponían cara de entenderlo todo. Como no me aclaraba, volví a preguntar: «¿Qué es la explotación imperialista? ¿Tiene alguna relación con la Compañía de las Indias Orientales?». O esto otro: «¡Abajo la comunidad industrial-académica! ¿Significa que al salir de la universidad uno no puede encontrar trabajo en una empresa?». Nadie supo explicármelo. Al contrario, se enfadaron ostensiblemente. ¿Puedes creerlo?
—Sí.
—Me gritaban: «¿Cómo puede ser que no entiendas estas cosas? ¿Qué tienes en la cabeza?». Y ése fue el fin. Quizás yo no soy muy inteligente. Pertenezco al pueblo. Pero ¿no es el pueblo el que hace funcionar el mundo? ¿Acaso no es el pueblo el explotado? ¿Qué revolución es ésa en que se alardea de palabras complicadas que el pueblo no entiende? ¿Qué clase de cambio social es ése? Yo también quiero mejorar el mundo. Pienso que, si alguien está siendo explotado, esto tiene que terminar. Y de ahí vienen mis preguntas. ¿Tengo razón?...

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