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Red Nacional de Medios Alternativos

sábado, 3 de agosto de 2013

Raíces del amor al ambiente en la poesía y el cancionero

Los orígenes de la conciencia ecológica del litoral. Las luchas contra represamientos, agroquímicos, fractura hidráulica, fueron anticipadas por un mundo de poesía que ya expresaba la simbiosis de la mujer y el hombre en su paisaje de ríos y montes.

TIRSO FIOROTTO
Monte y cultivos. la expansión de la frontera agropecuaria es tema de permanentes reclamos.MONTE Y CULTIVOS. LA EXPANSIÓN DE LA FRONTERA AGROPECUARIA ES TEMA DE PERMANENTES RECLAMOS.
“Tuito es desmonte, surco y caserío,/ nace un quebracho y el tirón lo arranca;/de miedo a que lo atajen los tapiales/ corre con jurias de asustao el río/ por el borde pelao de la barranca./ ¡Humo se hicieron ceibos y sauzales!/ De vez en cuando, cruza por el cielo/ silenciosa, lejana, como juida/ el ala de aire de una garza blanca,/ y vos te imaginás qu’ es un pañuelo/ que te dice un adiós de despedida”. 

Así le canta a la nostalgia el gualeguaychuense Claudio Martínez Payva, en el poema Al pie del estribo de su obra cumbre, Lluvia en los cardos.
Hoy se escuchan reclamos por el desmonte, contra las represas; reclamos contra los riesgos de extinción de las especies, y sin dudas son los mismos sueños que Martínez Payva traducía en versos hace ochenta y más años.

La garza diciendo adiós es todo un hallazgo, sin dudas. Para Aníbal Sampayo, enero lava esos pañuelitos en el espejo del río… ¡Qué podríamos agregar!
Nos recuerda también esa alusión al pájaro, el mensaje que encuentra Linares Cardozo en la observación de cada especie: “siempre sobra una ilusión/ que mata la soledad:/ hay tacuaritas que anidan/ en las taperas”. El propio Marcelino Román dedicó toda una obra a su admiración por los pájaros.



Para los que solemos pasar con indiferencia frente a una comadreja que ha sido víctima de la velocidad en la ruta, veamos cómo nos pinta la cosa el mismo Claudio Martínez Payva, en su poema “Guacho”. 

“Matala Guacho! Si serás pavote!”, le gruñe el patrón pero la comadreja se le escapa y el gurí liga una paliza. Sólo la china cocinera manifiesta su bronca, su impotencia.

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