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Red Nacional de Medios Alternativos

viernes, 30 de mayo de 2014

EL CORDOBAZO Y LAS REBELDÍAS QUE NO PUDIERON LLEGAR A SER REVOLUCIONARIAS

Con un aula colmada de estudiantes, docentes, delegados gremiales y militantes de distintas organizaciones y espacios se desarrolló este jueves la charla “Cordobazo: a 45 años”, organizada por la Agrupación Resistencia Estudiantil de la UADER, en el edificio de la Escuela Normal de Paraná. Llegaron hasta el Aula 6 incluso estudiantes uruguayos, quienes, cerca ya de iniciarse en el trabajo docente, participaron activamente de la charla y el debate.



Arrancó el Prof. Cesar Baudino, militante gremial, ex Secretario General de AGMER, haciendo un repaso del proceso de luchas estudiantiles, obreras y populares en Argentina, en Nuestra América y en el mundo en los años '60 y '70, haciendo hincapié en el desarrollo clasista y pluralista de la CGT Argentinos y en las extraordinarias movilizaciones y acciones de lucha de ese tiempo, tales como la Marcha contra el Hambre y la toma de la intendencia de Santa Fe con un criterio transformador, democratizador y liberador.

Planteó el legado interpelante de aquellas luchas, y la necesidad de dar batalla hoy nuevamente por los derechos sociales y por un cambio estructural, haciendo hincapié en la lucha impostergable y urgente contra la precariedad laboral y social en todas sus formas.

"Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra" y "Unirse desde abajo y organizarse combatiendo", recordó Baudino que fueron consignas y convicciones intransigentes de la militancia y de los referentes de la CGT Argentinos y del sindicalismo clasista, como Agustín Tosco, Atilio López y René Salamanca, entre otros. Recordó también a aquellos estudiantes caídos en aquellos años, asesinados por la represión dictatorial en Corrientes, en Rosario y en Córdoba.



Continuó después el Prof. Mauricio Castaldo, Secretario General de AGMER María Grande, valorando también el encuentro en la Uader, como parte de la lucha por una autonomía universitaria en serio y planteó, enseguida, una serie de problemáticas histórico-políticas para repensar el Cordobazo y las luchas obreras y populares de ayer y de hoy. En ese sentido, se preguntó, ¿cómo se logró la potencia política que desembocó en el Cordobazo y en otras luchas de la época? ¿Que debates se dieron y que debates se pueden dar hoy? ¿Que se hizo y qué más se pudo hacer?, y ¿porqué las rebeldías y las insurrecciones no desembocaron en un proceso revolucionario socialista?

Repensando fechas como las de Mayo de 1969 o la de Diciembre de 2001, Castaldo se preguntó, ¿porqué las luchas transpiran pero no mojan?. Analizó los procesos de convergencia ideológica de corrientes, que en aquella época, hicieron sus propias y creadoras lecturas del socialismo: marxistas independientes y comprometidos como Tosco y tantos otros, cristianos tercermundistas y peronistas que quisieron pensar su movimiento como un socialismo nacional. Esa convergencia tuvo la potencia de la pluralidad y la amplitud -a lo que se agregó gran claridad para articular las demandas gremiales con concientización política movilizadora- y esa amplitud abrió contradicciones que terminaron impidiendo el avance de un movimiento de emancipación política, económica y social.

El militante de María Grande planteó el caso de Atilio López, dirigente del peronismo combativo en el Cordobazo que luego hace la opción electoral partidaria y llega a vicegobernador de Córdoba en 1973. Las propias contradicciones criminales del peronismo van a liquidar el proceso político y van a liquidar al propio López, que termina asesinado por la derecha peronista de la Triple A. Este es el verdadero hecho maldito del país burgués: son las malditas contradicciones del peronismo, entre otras contradicciones de otros, las que impiden el avance de la organización autónoma, plural, comprometida, consciente y liberadora de la clase trabajadora.

Se repasó las consignas de sindicatos clasistas como Sitrac y Sitram contra la entrega y la extranjerización de la riqueza y de los recursos, contra la explotación y por una transformación estructural, y se repasó el documento del 1ro de Mayo de 1968 de la CGT Argentinos, donde -y más allá del debate sobre la discutida amplitud política y social- se planteó “...Los hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas...”. Claramente, hoy, con un 40 o 50% de gurises que no terminan la secundaria, esos reclamos son actuales y están pendientes.

Lo mismo de aquello de que “...Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos...”, en un contexto donde el gobierno actual vuelve a entregar y a embargar a los trabajadores y al pueblo en el Club de París.

Se analizaron otros avances obreros y populares de la época como las Coordinadoras en el Villazo de 1975 (insurrección en Villa Constitución) y los Cordones Industriales en el Chile de la Unidad Popular, frente al sabotaje de la derecha y el fascismo. Se insistió en subrayar la potencia política de éstos movimientos y en analizar sus límites, repensando lo que tal vez faltó para consolidarse como movimientos de transformación estructural revolucionaria.

Se planteó la necesidad de reafirmar la memoria histórica y la actualidad de esas luchas, sin dejar de reconocer los cambios en el contexto actual, de un capitalismo biotecnológico e informatizado y sobre todo de un capitalismo extractivista que está llegando al límite del saqueo, la contaminación, las enfermedades y la muerte. En ésta línea, Castaldo planteó que las ideas revolucionarias deben salir del paradigma industrialista, desarrollista, cientificista y positivista en el que muchas veces cayeron en el pasado.

Luego se produjo un rico y profundo intercambio de preguntas, opiniones y comentarios entre los presentes, y un debate, que quedó abierto sobre cuestiones como la toma o no del poder, las concepciones de poder, contrapoder, contrahegemonía y de poder popular, las concepciones de clase y clasismo, la fuerza y los debates de los movimientos estudiantiles y las alianzas, frentes, posiciones y disputas en las elecciones gremiales, entre otros temas.

Se repasó la necesidad de buscar puntos en común entre las organizaciones e ideas revolucionarias, recordando, por ejemplo la propuesta del luchador libertario Diego Abad de Santillán quién, en medio de la Revolución Socialista Española y de la guerra civil, planteó un Consejo Económico Federal y la necesidad de combinar autogestión, federalismo y planificación como parte de un programa diferente de transición revolucionaria, tal como lo subraya Daniel Guerin en su libro “El Anarquismo”.

Para finalizar, se remarcó aquella lección política -que tal vez muchos debieron y deben pensar y tener en cuenta- de Ernest Mandel sobre los soviets, los consejos obreros y populares. Dijo Mandel, en su “Teoría leninista de la organización” que, “...Un consejo obrero es en realidad un frente unido de las tendencias políticas más diversas que están de acuerdo en un punto central: la defensa común de la revolución en contra del enemigo de clase.”

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