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Red Nacional de Medios Alternativos

martes, 8 de septiembre de 2015

10 de Setiembre 1815 - 2015: ARTIGAS Y LA LUCHA POR LA TIERRA Y LA JUSTICIA, AYER Y HOY

-La tierra para el que la trabaje, la necesite y la cuide-

TIERRA, REVOLUCIÓN Y FEDERALISMO

...En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres,
todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien
propenden a su felicidad, y a la de la provincia...”
Cuartel General, 10 de Setiembre de 1815)

...Si los españoles hubieran penetrado en la República Argentina en el año 11,
acaso nuestro Bolívar habría sido Artigas...”
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
Facundo”

Este 10 de Setiembre se cumplen 200 años de la formalización del Reglamento de Tierras que el movimiento artiguista revolucionario empezó a ejecutar políticamente en aquel intenso 1815, tanto en la Banda Oriental, como en otras regiones de la Liga Federal sudamericana, cuyos sectores populares combatientes no quisieron quedarse atrás en la distribución profunda de la riqueza que correspondía para darle un sentido real, justo y democrático al proceso revolucionario que se había iniciado entre 1810 y 1811.

La tierra era y es un factor clave en la lucha emancipatoria tanto en nuestra región Litoral, como en el continente, y en el mundo. Si la mayoría de los entrerrianos acompañaron a Bartolomé Zapata a principios de 1811 y a Artigas después (1811-1820) fue porque interpretaron estratégicamente que, después del 25 de mayo de 1810 y ante las debilidades y contradicciones de las autoridades de BsAs, era el momento decisivo para apropiarse de la tierra, que muchas veces trabajaban pero con mucha inseguridad, ya que podía venir cualquier burgués y/o burócrata amigo de los autoridades centrales a reclamar en Entre Ríos una propiedad que había “conquistado” en las oficinas del Estado en formación. Contra o más allá de las máscaras políticas de mayo y de la década 1810-1820, los pueblos pelearon por darle un contenido federal, popular, republicano y liberador al complejo proceso de lucha independentista.

Entre 1811 y 1815 se fue dando un duro y complejo proceso de definiciones políticas y sociales. Orientales y entrerrianos se fueron hermanando cada vez más en la lucha, junto a otros pueblos litoraleños, contra las traiciones, arbitrariedades y especulaciones de los gobiernos de BsAs y sus socios y titiriteros burgueses e imperialistas. En setiembre de 1815, un par de meses después del Congreso de los Pueblos Libres en Concepción del Uruguay, Artigas formaliza la política revolucionaria de distribución de tierras a favor de los sectores sociales populares comprometidos con la lucha y la expropiación a “malos europeos y peores americanos”.

EXPROPIACIÓN A MALOS POLÍTICOS Y EMPRESARIOS. EL REPARTO ARTIGUISTA DE TIERRAS, TAMBIÉN CONTRA EL MAL CABILDANTE AZCUENAGA: EL OTRO SECRETO DE LA DIAGONAL ROJA FEDERAL.




...La guerra civil salva a la revolución...”
EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA
Radiografía de la Pampa”

Uno de esos peores americanos que tanto cansaban a Artigas y a los artiguistas con sus especulaciones, con su doble juego, y que va a ser expropiado fue, nada más ni nada menos, Miguel de Azcuenaga, quién había sido vocal de la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810. Las máscaras y las caretas de mayo y de los años siguientes caían frente a la revolución de los pueblos que se jugaban a fondo por la liberación política y social.

La expropiación a los enemigos de la profundización del proceso revolucionario, había empezado un tiempo antes: el Reglamento vino a formalizar la necesidad estratégica y a potenciar la movilización popular libertaria. Seguimos aquí el brillante, profundo, sólido y muy recomendable trabajo de Eduardo Azcuy Ameghino, “Historia de Artigas y la Independencia Argentina” (BsAs, Ediciones Imago Mundi – CICCUS, 2015, especialmente pags. 279 – 390). Artigas estaba harto de hacer equilibrio entre las especulaciones de los hacendados -especialmente de quienes se decían sus aliados en Montevideo- que se decían patriotas y los sectores populares que necesitaban y demandaban profundización revolucionaria. El Reglamento expresa la formalización de la agudización de la lucha de clases en el proceso de lucha por los pueblos libres.

La distribución de las tierras se realizó, pero comenzó justo en el momento en que la Banda Oriental y la Liga Federal eran atacadas por los portugueses, con acuerdo de BsAs, que también atacó por su parte a los revolucionarios federales. Esa reacción y esa alianza de las clases dominantes contra una revolución que además de política quería y debía ser social, se consolidó con la traición del oriental Frutos Rivera vendido a los portugueses, y el Tratado-Traición del Pilar, firmado por Pancho Ramírez y Estanislao López con el infame Manuel de Sarratea en 1820.

REFORMA AGRARIA, ECONOMÍA DE GUERRA, PROBLEMAS Y DESAFÍOS

...Tajante como navaja
es la consigna artiguista
barrer al latifundista
la tierra es del que trabaja...”

El Reglamento artiguista de tierras tenía un sentido de reconstrucción económica, de justicia social revolucionaria y sobre todo, de economía de guerra. “Cueros por armas” era, en el fondo y como explica el Prof. Azcuy Ameghino, la necesidad estratégica del artiguismo. Por lo tanto, la política de tierras estaba orientada básicamente hacia la ganadería: los proyectos de desarrollo de la agricultura quedaban para más adelante, como respondió el propio Artigas a quienes impulsaban a su manera esa otra propuesta agraria.

Tal vez, como dice Azcuy Ameghino, el tamaño del espacio de tierra a repartir era muy grande y poco manejable para un desarrollo económico y social dinámico y equilibrado, y también se puede ver, en el articulado político del Reglamento, el equilibrio que el artiguismo hacía todavía con algunos hacendados que exigían el disciplinamiento social y la proletarización y explotación de los gauchos e individuos no propietarios. Pero estan claras dos cosas: que lo aspectos políticos democráticos y progresivos del Reglamento eran mucho más fuertes y decisivos que sus aspectos disciplinadores, y segundo, que el propio Artigas y su gente definieron al mismo como “provisorio”, es decir que la revolución iba a seguir siendo permanente, que, cuando mejoraran las cosas, se podía rediscutir, corregir y profundizar. Esa materia quedó pendiente.

No sólo en la Banda Oriental la multitud popular combatiente peleaba por la soberanía en serio, expropiación y la distribución, para consolidar en serio la libertad. Hay constancia de que también en Corrientes, por ejemplos, los sectores populares en lucha empezaron a exigir y a moverse para avanzar en esa reforma agraria en ciernes. Habría que estudiar cómo se dió este proceso de discusión y movilización en toda la Liga Federal. En BsAs, en el mismo año de 1815, con pocos días de diferencia con el reglamento artiguista, el gobierno ordenó el conchabo, el disciplinamiento y la proletarización forzada -el empleamiento- del gauchaje a favor de las clases propietarias, de los poderosos hacendados, de la burguesía terrateniente criolla en formación.

LOS MODOS DE PRODUCCIÓN Y LA LUCHA DE CLASES. MARTINIANO FIERRO. EL PARDO ENCARNACIÓN APURA A ARTIGAS




"El clamor general es: nosotros hemos defendido la patria y las haciendas de la campaña, hemos perdido cuánto teníamos, hemos expuesto nuestras vidas por la estabilidad y permanencia de las cosas. ¿Y es posible que desde el Padre, hasta el último negro, a todos nos hayan perseguido y procurado de todos modos nuestro exterminio, (y que) sigan ellos disfrutando de sus antiguas usuras y nosotros destrozando su mala conducta y su anti patriótica versación (...)".
... ¿es posible que "sean estos enemigos declarados del sistema los que ganan y nosotros los que perdemos?".


En Entre Ríos, se sabe que en ese SXIX, convivieron distintas modos de producción, de trabajo y de vida social: libertarios, matreros, comunitarios, colonos después, y pequeños propietarios convivían bien y/o mal con hacendados explotadores y esclavistas. Habría que estudiar más a fondo la lucha política de clases en todas las Provincias Unidas del Sur y en el propio seno de la Liga Federal, de la liga de los pueblos que querían ser libres. Si uno lee críticamente, por ejemplo, “Montaraz” de Martiniano Leguizamón, se encuentra con hacendados y matreros que seguían a Ramírez contra “las indiadas” de Artigas. En uno de los relatos de ese libro de Leguizamón, los personajes panchoramiristas huyen de un ataque “del tape Pohú” y su gente, y piensan refugiarse en algún barco portugués… Es necesaria y estimulante una lectura y una relectura crítica, a contrapelo, entre líneas y sintomática de la literatura y la cultura clásica entrerriana y litoraleña.

El pueblo profundo en lucha superó incluso a su General Artigas. Las revoluciones y los cambios políticos e históricos los hacen los pueblos conscientes, organizados, movilizados, decididos y activos, no los próceres de cartulina, afiche o gigantografía estafadora y desmovilizadora. El ejemplo más destacado aquí de la potencia de la lucha popular es el del Pardo Encarnación Benítez, ese moreno que era lugarteniente de Artigas y que emprendió el reparto de tierras entre la gente del pueblo, a pesar de que los cabildantes y hacendados todavía “patriotas” se quejaron formalmente de Encarnación ante el propio Artigas. El cabildo montevideano no dejaba avanzar con la reforma a Encarnación y éste decidió escribirle a Artigas, a su cuartel de Purificación, al norte de Paysandú, para pedirle y exigirle (!) definiciones. La caracterización social del proceso revolucionario y de las especulaciones conservadoras -y el doble standard- de los hacendados “patriotas” que hace Encarnación en esa carta política caliente (2 de enero de 1816) al Protector es extraordinariamente clara y profunda, y le reclama a Artigas, que aclare si es cierto que el propio General acuerda con los cabildante suspender el reparto de las tierras de los malos europeos Albines.

Artigas definió políticamente a favor de Encarnación. Le avisaba el Pardo a Artigas que, si no se entregaban las estancias de Albin al pueblo en lucha “se iba a abrir margen a una revolución peor que la primera” (Azcuy Ameghino, ob.cit, pp.387-389). El Pardo fue asesinado por los portugueses invasores el 26 de mayo de 1818, pero al igual que Andresito y tantas otras figuras populares de la Liga Federal, nos mostraron que el camino de la esperanza en acción y la transformación realmente liberadora está en la acción directa, consciente, organizada y federada del movimiento popular. Si la primera vez no alcanzó, la segunda debe contar con más organización, más planificación, más solidaridad confederada, más decisión y más acción.

COLONOS, COLONIZADOS y (NEO) COLONIALIDAD

...Aquí somos del mismo tiempo que el tiempo...”
JORGE LUIS BORGES

-¿Ha visto usted alguna vez un judío con chiripá, bota de potro y
facón al cinto?-le preguntó Amaro.
-No, jamás- contestó el porteño
-¿Y un morenito hijo del país, hablando idish?
-No, tampoco -dijo el porteño.
Entonces, permítame que le muestre Entre Ríos, mi provincia.”
AMARO VILLANUEVA,
Obras Completas, Vol.I, Eduner

...Comprendía Urquiza la urgencia de terminar con la
anarquía gaucha… Con el auxilio del gauchaje
desgauchaba la provincia...”
ALBERTO GERCHUNOFF
Entre Ríos Mi País”

La tierra era y es un problema político y social, urgente y estratégico, antes de Artigas, con Artigas y más allá del Protector, hasta el día de hoy. De la percepción del problema por parte de funcionarios coloniales como Rocamora -el reformista de la tierra que pensó el futuro de Entre Ríos como la provincia más linda de la América del Sur- o Azara a fines del Siglo XVIII -funcionario con el que trabajó el blandengue Artigas, y que después superó-, pasando por todas las luchas federales -revolucionarias primero, populistas después-, la colonización por los inmigrantes que llegaron y las luchas de los últimos tiempos -pequeños productores por un lado, ambientalistas por el otro-, la tierra ha sido una cuestión política y social medular, no siempre bien dimensionada y bien pensada tanto por gobernantes, como por militantes sociales y por el pueblo.

Para los charrúas, los guaraníes y todo el campo popular artiguista después, la tierra, que no se podía ni debía vender, era la vida, la dignidad y la soberanía del pueblo. Para el poder burgués criollo y extranjero, colonial ayer, neocolonial después y hoy, la tierra era y es una mercancía más que se transa sin moral en el mercado. Como supo ver claramente Ezequiel Martínez Estrada en su gran “Radiografía de la Pampa”, para la clase dominante criolla, la tierra sólo fue caución y garantía de negocios y de entrega al capital extranjero, fue garantía del Empréstito Baring, cuando Rivadavia inició la maldita deuda externa, y fue prenda de negocios asegurados para los capitales británicos con el desarrollo del ferrocarril extractivo imperial. Hoy, los capitales empresariales saqueadores y contaminadores empiezan a chocarse con las luchas y con el propio límite de la sustentabilidad de los negocios y nos proponen la nueva mentalidad “biosapiens”. La Madre Tierra merece respeto.

¿CAMPO O GOBIERNO, O CAMPO Y GOBIERNO EN EL CAPITALISMO EXTRACTIVISTA?





...Pero deben ser los soviets regionales y locales de diputados
campesinos -y en ningún modo la burocracia, los funcionarios-
quienes dispongan entera y exclusivamente de la tierra y fijen
las condiciones locales de su posesión y disfrute...”
V.I.LENIN
El Programa Agrario y el Programa Nacional”, en
Tesis de Abril”, 1917

El ideario de Artigas y del artiguismo no vuelve con la extranjerización actual de la tierra y de los principales medios de producción, ni con los monopolios, las corporaciones -ni con las malas ni con las “buenas”- ni con la concentración de la propiedad y la riqueza, ni con el extractivismo, el saqueo, la contaminación, ni con la guerra química a la madre tierra y al pueblo. Mientras existan estas cosas todos los homenajes nacionales y populares serán puro verso y complicidad funcional a la entrega y el saqueo. Es falso pensar simplistamente una dicotomía “campo vs gobierno”, cuando los grandes terratenientes, capitalistas y sojeros del campo, al igual que el gobierno del Estado tienen sellada hace tiempo una alianza de negocios con el capital concentrado transnacional. No hay “campo o gobierno” para los que juegan, desde el campo y desde el gobierno, con Monsanto, Daw, Syngenta, Cargill y/o los capitalistas chinos.

La dicotomía es pequeños productores y trabajadores rurales, junto al pueblo trabajador contra los monopolios y el saqueo -contra los grandes terratenientes, las multinacionales y los políticos cómplices-, por una economía social y sustentable, en el marco de una transición estructural liberadora abierta. Tenemos el extraordinario movimiento de las fábricas recuperadas y autogestionadas hoy por los trabajadores en expansión, y tenemos luchas nativas-originarias, campesinas y ambientales resistiendo: todavia falta unirle y federarle un gran movimiento por la recuperación de la tierra, en el doble sentido social y ambiental-alimentario-cultural de la expresión.



Prof. Mauricio Castaldo
Sec. De Formación de Agmer María Grande
Editor del Blog del Foro Artiguista Entrerriano
actividadentrerios.blogspot.com.ar
¡FUERA MONSANTO, FUERA CHEVRÓN,
FUERA CAPITAL IMPERIAL BIOCIDA

DE ARGENTINA Y DE NUESTRA AMÉRICA-ABYA YALA!

lunes, 6 de julio de 2015

Artigas y los orientales del Paraná - El secreto histórico y político de la diagonal roja federal

Entre Ríos, la espalda política del proyecto artiguista.


Artigas es tan entrerriano, como oriental, federal y sudamericano. Es fundamental repasar la historia profunda del Protector de los Pueblos Libres con la tierra entrerriana, para reafirmar la idea de que Artigas es un caudillo y un prócer tan o más nuestro que otras figuras renombradas de la historiografía oficial. La tarea de revisar y pensar la documentación, los hechos y los debates de hace doscientos años nos llevará también a comprender el sentido profundo de la concepción soberanista, plural, solidaria y democrática del federalismo revolucionario original, que además está latente, está pendiente y nos interpela hoy, y más que nunca, en nuestro contexto.

Nosotros proponemos estudiar y pensar activamente la relación dialéctica creadora de Artigas y su proyecto político con Entre Ríos en seis momentos históricos, haciendo antes una aclaración.

AUTONOMISMO A DOS BANDAS. Hay un fuerte espíritu autonomista en ambas Bandas, oriental y occidental-entrerriana del Río Uruguay en la era colonial, ese espíritu autonomista tiene complejas bases geográficas, económicas, sociales y culturales. En la época colonial y en la “edad del cuero” regional, había ciertas libertades y un celo por las mismas, dentro del marco sistémico y especialmente en la zona rural. Al relativo autonomismo económico paisano y gaucho, y en ese marco, se le suma el autonomismo ético y cultural del pueblo charrúa, y la fuerza de los hermanos guaraníes en la guerra contra españoles y portugueses por la entrega de las Misiones. En Entre Ríos además, la preocupación y la lucha contra la especulación burguesa porteña con tierras entrerrianas había sido abordada por el gobernador colonial Tomás de Rocamora, a fines del Siglo XVIII, tal como lo señala Pivel Devoto en el Archivo Artigas (1).

I) DE BLANDENGUE A REVOLUCIONARIO DECIDIDO, ATRAVESANDO EL RÍO. El primer momento que vamos a señalar de la relación histórica y política de Artigas con Entre Ríos se da entre fines de 1810 y principios de 1811: Artigas viene como jefe militar de Blandengues -todavía al servicio de la corona española, que resiste con sus funcionarios virreinales en Montevideo a la Junta de Mayo- a reprimir a los rebeldes en Entre Ríos y se vuelve revolucionario, desertando al poco tiempo del poder colonial. En Noviembre de 1810, Artigas es enviado por el gobierno colonial de Montevideo a poner órden en Entre Ríos, en el marco de una rebelión que va creciendo. Juan El Chileno, uno de los hombres del caudillo rebelde entrerriano Bartolomé Zapata, ha saqueado por la causa la estancia del alcalde colonial de Gualeguaychú, García Petisco, y Artigas llegó hasta Nogoyá en sus persecuciones. Zapata hace constar la deserción de blandengues que pasan a luchar a su lado. El 15 de Febrero de 1811, Artigas sigue a Rondeau y a los demás, y también deserta del ejército colonial. El 18 de Febrero, Zapata toma Gualeguay con sus gauchos, y después junto a Samaniego y su gente, recuperan Gualeguaychú y Concepción del Uruguay. Hay contagio político y solidaridades potenciadoras de la lucha, a dos bandas, haciendose más fuerte atravesando el río, construyendo fuerza en el movimiento dialéctico, atravesando la frontera instituída.




II) LUCHA REVOLUCIONARIA A DOS BANDAS Y REDOTA CONJUNTA. El Artigas ya revolucionario pasa por Entre Ríos a la ida y a la vuelta de su marcha a BsAs a ofrecer sus servicios a la Junta. El 28 de Febrero de 1811 cuando se produce el Grito de Asencio y el pueblo oriental formaliza su insurrección revolucionaria, Artigas está en Nogoyá, en Entre Ríos, articulando fuerzas y comunicaciones en su marcha. La guerra contra el absolutismo virreinal se formaliza, Artigas conduce un ejército popular y multicultural, un pueblo -o unos pueblos- en armas, solidarios y en movimiento. Se producen el primer triunfo criollo en Las Piedras y Primer Sitio a Montevideo. Los españoles de la capital oriental piden ayuda a sus aliados portugueses del Brasil, y BsAs, en un contexto complejo, decide el peor camino: entregarle la Banda Oriental y Entre Ríos a los españoles en un “acuerdo de paz”. Tanto los orientales, que formalizan a Artigas como se jefe, como los cabildos entrerrianos del Arroyo de la China -Concepción del Uruguay-, Gualeguaychú y Gualeguay, rechazan ese acuerdo. Hay un rechazo revolucionario a dos bandas, y en ese marco, se produce la redota, el éxodo oriental al Ayuí, en la región entrerriana del Salto Chico, de Concordia. Allí se reagrupan los que luchan en una redota política conjunta (1811/1812). Artigas vuelve a venir a Entre Ríos, nombrado “Comandante de las Misiones”, sabiendo que acá tiene su espalda política segura.

III) LA DEFENSA FEDERAL DE LAS INSTRUCCIONES DEL XIII. El Protector tuvo que enfrentar en el Ayuí las intrigas de Sarratea, tan porteño y centralista como monárquico, burgués y pro-imperial, y tuvo que empezar a hacer precisiones y definiciones políticas cada vez más fuertes. Las milicias populares artiguistas se suman al Segundo Sitio a Montevideo, y en el marco de ese nuevo momento de la lucha, el gobierno de BsAs convoca a comienzos de 1813 a la Asamblea de las provincias, a la hoy muy sobrevalorada y poco estudiada y discutida, Asamblea del Año XIII. En la extraordinaria Oración de Abril, en el Congreso de Tres Cruces y en las notables y precisas Instrucciones políticas y constituyentes de 1813, el artiguismo define su proyecto republicano, democrático, federal y popular. Pero los diputados artiguistas son rechazados por los burgueses monárquicos y centralistas porteños y el enfrentamiento interno se va a agudizar. En Diciembre, Rondeau -al servicio de BsAs- convoca a otro congreso en la Banda Oriental, al Congreso de la Capilla de Maciel, para tratar de generar otros representantes orientales, desautorizar a Artigas y desarrollar una política provincial más favorable a las especulaciones centralistas. La maniobra no prospera, pero Artigas va a empezar otro movimiento. En 1814, el poder español está por caer en Montevideo, y el 20 de enero de ese año Artigas se retira del segundo sitio. Es una retirada estratégica al norte oriental, al campo, al encuentro de los pueblos, “al centro de sus recursos”, como el mismo jefe federal dice. Y va a preparar el contraataque, para cuando BsAs derrote a los españoles y ocupe Montevideo. Artigas deja igual un par de lugartenientes en el sitio y en febrero de ese año clave de 1814 ordena a Otorgués pasar con sus milicianos a Entre Ríos y ayudar a los que luchan en ésta Banda, y que están pública y decididamente con el proyecto político de Artigas. En el Archivo Artigas se puede ver claramente, entre otras cosas, que el Protector está informado ya desde diciembre de 1813 de que los entrerrianos están a muerte y en masa con su proyecto (2), y que, como dice Pivel Devoto en los comentarios introductorios de ese extraordinario archivo histórico y político, “el centro de la conmoción artiguista fue Entre Ríos”. En Junio de 1814, los porteños toman Montevideo, pero para esa fecha el artiguismo ya se ha hecho fuerte en Entre Ríos y el Litoral, después de los combates del Arroyo de la China, del Paso de Gualeguyachú, del Espinillo -que define la soberanía particular entrerriana y la fraternidad política federal-, y que después se fortalecerá con la avanzada federal en Mandisoví -Federación- y en Curuzú Cuatiá -Corrientes-, a la que se sumará el triunfo federal contra los porteños también en el Guayabo, en enero de 1815, quedando la Banda Oriental en manos de los federalistas, junto a todo el Litoral, tal como lo había planeado Artigas.




IV) LA BANDERA FEDERAL A DOS BANDAS Y EL CONGRESO DE LOS PUEBLOS LIBRES EN ENTRE RÍOS. En 1815 el artiguismo va a tener su propia bandera, el “pabellón de la libertad”, nuestra bandera federal, y va a organizar el primer congreso por la independencia no en Montevideo sino en el Arroyo de la China uruguayense, entrerriano. La propia bandera federal es también, como todo el proyecto político artiguista una creación y recreación dialéctica a dos bandas. La enseña que Artigas mandó a izar en su cuartel oriental de Arerunguá era una azul y blanca con dos listones rojos encima de las franjas azules. Hereñú y su gente, interpretaron y recrearon una bandera con diagonal roja y la izaron el 1ro de marzo de 1815 en Paraná. Artigas siguió buscando una identificación y al final se decidió por la banda roja. Claro que es entrerriana nuestra bandera, más allá de alguno que se apura a hablar y escribir sin estudiar y sin pensar. Es entrerriana, oriental, federal, artiguista, sudamericana y revolucionaria. Esa diagonal roja, que hoy sigue estando en la bandera de Artigas, en ambas bandas del Uruguay, contiene el secreto de una creación y recreación dialéctica de la fraternidad política federal sudamericana y libertaria. Esa bandera fue consagrada en el Congreso de los Pueblos Libres, que ante las dudas y especulaciones de los cabildantes burgueses de Montevideo, se realizó en nuestra tierra entrerriana, en la Banda Oriental del Paraná o Banda Occidental del Uruguay, la espalda política siempre segura del artiguismo. Momentos antes del Congreso de Oriente, Artigas rechaza la propuesta de independizar sólo la Banda Oriental, que realizan Pico y Rivarola, enviados por BsAs. La independencia y la emancipación sólo se iban y se van a dar con la confederación solidaria de los pueblos libres. Esta genealogía histórica y esta semiótica política tricolor nos interpela, como siempre y más que siempre, junto al concepto revolucionario de Pueblos Libres, en la era del saqueo extractivista imperial y de la sociedad de riesgo global.




V) LA RESISTENCIA ARTIGUISTA ENTRERRIANA, CON Y MÁS ALLÁ DE RAMÍREZ (1816-1820). En 1816 se va a producir la invasión portuguesa a la Provincia Oriental y a la Liga Federal, acordada por el gobierno de BsAs y el Congreso de Tucumán. La resistencia oriental, entrerriana y federal a los ataques de portugueses y porteños va a ser enorme, hasta que en 1820 la Banda Oriental cae en manos portuguesas, y poco tiempo después, Pancho Ramírez y Estanislao López tiran a la basura el triunfo de Cepeda y abandonan el proyecto artiguista. Las milicias populares panza verdes se mantuvieron junto al Protector y su política, incluso cuando Ramírez se enfrentó a Artigas. El propio Oscar R. Tavani Perez Colman, quién escribió un libro para tratar de reivindicar a Ramírez frente a Artigas, reconoce en sus páginas que Ramírez no contó con entrerrianos en su infantería (3). De todas maneras, la fuerza popular y federal no pudo contra la modernidad militar y política del acuerdo de portugueses y porteños con los que traicionaron a Artigas en ambas bandas, y el jefe federal se exilió y murió en Paraguay en 1850. Los ideales de república y federalismo van a triunfar, en 1820 y en 1852, pero sin Artigas y sin el contenido artiguista quedarán como un federalismo formal, funcional, vacío, contradictorio, dependiente, y minimizado geográfica y políticamente. Esa “república federal” producto del pacto entre Urquiza y Mitre será una república subordinada al imperio británico, quién desde su embajada estratégica en Río de Janeiro estuvo manejando a sus títeres políticos del Plata en todo este proceso político, en su cara hegemónica.





VI) EL ESPÍRITU FEDERAL ARTIGUISTA EN NUESTRAS LETRAS, NUESTRA CULTURA Y NUESTRAS LUCHAS. La historiografía oficial argentina, mitrista, intentó borrar a Artigas y al movimiento federal original, pero más allá del fuerte y lamentablemente silenciamiento oficial, el espíritu artiguista siguió resistiendo, atomizado, en nuestras letras y en nuestras luchas. El ideario de Artigas continuó en las letras profundas, como las de Juan L. Ortíz, las de Juan Jose Manauta, las de Delio Panizza y tantos otros, contiuó en nuestra música y en nuestra cultura, y salió fuerte a discusión cuando arrancó la lucha de la Asamblea de Gualeguaychú y de toda la Costa del Uruguay contra las pasteras contaminantes. A partir de allí se inició un proceso de relecturas y debates militantes donde podemos destacar la reivindicación del Combate del Espinillo como día del nacimiento político de Entre Ríos, realizada por el Foro Artiguista Entrerriano y la Junta Americana-Abya Yala por los Pueblos Libres, y la realización del acto conjunto por los Días de Nuestras Banderas, los 19 y 20 de Junio, promovido por Agmer María Grande, y tomado después por otros, aunque todavía no está totalmente internalizado en todos los establecimientos escolares. Esta acción pedagógica le dió contenido auténtico a la presencia de la Bandera de Entre Ríos en los actos, decretada tiempo atrás más con un sentido urquicista y hueco que con un criterio profundamente federal y sudamericano. Falta ahora incorporar reflexiones sobre el 29 de Junio de 1815 y el Congreso Federal en los actos del 9 de Julio, y falta avanzar en un 19 de Junio a dos Bandas. Voces oficiales han intentado ponerse la camiseta de Artigas, pero tanto la camiseta, como el debate, como la realidad crítica en la que vivimos, les ha quedado muy grande. El ideario artiguista vuelve, pero vuelve con los que luchan contra el saqueo, la entrega, la concentración, la exclusión, la desigualdad, la marginalidad y la violencia sistémica en todas sus formas, que claramente están en las antípodas del concepto político de Pueblos Libres.




Prof. Mauricio Castaldo
Sec.de Formación de Agmer Ma Grande.
Editor del Blog del Foro Artiguista Entrerriano
5/7/2015



NOTAS:

(1) Pivel Devoto, Advertencia preliminar, en Archivo Artigas, Tomo XIV, Montevideo, Monteverde y Cia, 1976, p.11, volumen completo en http://www.bibliotecadelbicentenario.gub.uy/innovaportal/v/53049/51/mecweb/archivo-artigas

(2) En varios y extraordinarios pasajes del Tomo XIV del Archivo Artigas, ya citado, pueden leerse documentos que prueban esa solidaridad estratégica entre el conductor Artigas y el pueblo entrerriano en armas: el 31/12/1813, Pastor Hereñu escribe desde Nogoyá al jefe federal ratificando la adhesión total panza verde a su política, y son notables las advertencias de Hilarión de la Quintana y Rondeau (centralistas) al Director Supremo Posadas antes del combate del Espinillo y de los combates anteriores. “Hay que guarnecer Entre Ríos” escribe y pide desesperado Quintana (27/1/1814), que se ha dado cuenta de la estrategia de Artigas. “El edificio está para desplomarse” insiste desesperado. “Hay un estado de insurrección de todos los pueblos”, a favor de la política de Artigas, confirma el gobernante centralista de Corrientes, Pérez Planes, quién tenía que concentrar fuerzas con Quintana y Holmberg en el Arroyo de la China, plan desbaratado por los triunfos federales que se sucedieron en Febrero de 1814, confirmando la sensación política de los militares y funcionarios directoriales.

(3) Cfr. Oscar R.Tavani Perez Colman, “Ramírez y Artigas. Una nueva interpretación”, Colón, E.Ríos, Birkat Elohym, 2007, p.306.



Artigas y los orientales del Paraná: el secreto histórico y político de la diagonal roja federal

miércoles, 1 de julio de 2015

Los federales hoy, a 200 años del Congreso de Oriente


ARTIGAS SE APOYA EN LOS PANZAVERDES

En una brillante exposición sobre la revolución, el profesor Mauricio Castaldo mostró cómo José Artigas hizo espaldas en Entre Ríos.
 
 Tirso Fiorotto - Diario UNO de Entre Ríos - 28/6/2015



Artigas hizo espaldas en Entre Ríos, dice el profesor Mauricio Castaldo, es decir, el oriental se apoyó en el pueblo entrerriano que luego lo elegiría de Protector, mientras que Buenos Aires le dio la espalda, lo traicionó.
Es sabido que, después de la revolución de Mayo, Buenos Aires pactó con España y acordó que la Banda Oriental y parte de Entre Ríos quedaran en manos de los europeos. Eso incendió al pueblo, a dos bandas.
Pero empecemos esta columna por algunas preguntas. ¿Seguiremos recordando la revolución de Mayo con nuestros niños vestidos de galera y de dama antigua, y los negritos aguateros y las negritas mazamorreras, después de escuchar a Mauricio Castaldo, a Juan Vilar, a Mario Alarcón Muñiz?
¿Fueron los señores de galera y bastón y las damas de la alta sociedad quienes le pusieron el cuero a la revolución? ¿O allí encontraremos, mejor, a quienes siguieron buscando príncipes desocupados, como dice Juan Vilar, para coronarlos en el suelo argentino?
A la revolución la hicieron los paisanos, los indios, los negros, los gauchos con las armas en las manos, no los políticos de saco y corbata”, comentó Mauricio Castaldo el jueves pasado en el colegio Leandro Alem de Paraná, durante una charla con  un auditorio repleto de estudiantes y docentes de tres establecimientos.
Emancipación

Escuchamos al profesor Castaldo, de María Grande, hablar de José Artigas, con la excusa del aniversario 200 del Congreso de Oriente que se cumple este lunes 29 de junio. El tema: “Entre Ríos en el pensamiento emancipador artiguista”.
El estudioso que integra el Foro Artiguista Entrerriano mostró un Artigas tan entrerriano como oriental. Ubicó a nuestra provincia en la banda oriental del Paraná y se detuvo en su integración histórica con la actual República Oriental del Uruguay, o mejor, en el seno de la Liga de los Pueblos Libres.
Dijo que el caudillo sudamericano con cuna en Montevideo nació a la revolución bandeando el río Uruguay, y mostró a Artigas haciendo espaldas en Entre Ríos, después, sea en el éxodo hacia el Ayuí, o en el izamiento de la bandera de la banda roja, como en las columnas guerreras de Francisco Ramírez. Más allá del final inesperado que tuvo esa relación.

Bartolomé Zapata

El docente entrerriano planteó momentos históricos de encuentro de Artigas con los panzaverdes. No todos felices, claro está, pero sí centrales y fundacionales en la revolución federal.
Dijo que Artigas entró al territorio entrerriano como jefe colonial de  los blandengues a fines de 1810 y se volvió decididamente revolucionario después de cruzarse con los rebeldes que lucharon en la banda entrerriana con Bartolomé Zapata. A partir de allítoda la construcción política de Artigas y del movimiento federal va a forjarse a dos bandas y se va a extender después.
A propósito, apuntó que por mucho tiempo se ha menospreciado y hasta olvidado la importancia de los cincuenta jinetes de Zapata en el sur entrerriano recuperando comunidades que estaban tomadas por el poder europeo.
Recordó que el caudillo oriental pasó de ida y de vuelta por Entre Ríos para ofrecer sus servicios a la Junta de Buenos Aires en 1811, y que se conectaba con la revolución oriental desde nuestro suelo.
La tierra panzaverde fue la espalda política del Protector, insistió.

Del Ayuí a la bandera
 
Habló del éxodo en el Ayuí, y de la “autodefensa federal revolucionaria, y apuntó una frase del historiador Pivel Devoto: el centro de la conmoción artiguista fue Entre Ríos”.
Se refirió a la batalla del Espinillo con la alianza entrerriano oriental en el campo de guerra, para defendernos de la invasión de Buenos Aires que mandaba matar a Artigas, y a los combates para defender las Instrucciones constituyentes e independentistas de 1813.
Hizo alusión a “la creación y recreación a dos bandas” entre Artigas y Hereñú de nuestra banderafederal, y puso de relieve la organización del Congreso de Oriente no en Montevideo (“ciudad con cuyos cabildantes burgueses Artigas estaba en tensión permanente) sino en el Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, en 1815.
Horas antes de ese primer Congreso por la independencia hoy bicentenario, Artigas rechazó la propuesta porteña de independizar solo la Banda Oriental, reafirmando para nosotros que el caudillo es tan entrerriano como oriental y federal.
Luego enumeró episodios de la resistencia entrerriana, mayoritaria junto a Artigas frente al avance portugués o porteño, y consideró que la actitud de Francisco Ramírez traicionó el ideario revolucionario.
Al final, destacó el espíritu interpelante” de la banda roja a dos bandas que izamos en Uruguay y en Entre Ríos, y en otras provincias de la Liga (en los colores), y sostuvo que hay una continuidad en las luchas subalternas “que deben profundizarse, hasta hoy.
 
Vilar y Alarcón

El historiador Juan Antonio Vilar presentó a Castaldo y realizó intervenciones fundamentales, en torno de la importancia de la revolución federal, que diferenció de la línea más conocida de nuestra historia, la porteña, que no exhibió voluntad independentista, dijo, y buscó reyes en Europa durante una década para coronarlos en la Argentina.
Durante diez años los porteños siguen negociando protectorados, en Inglaterra, en Portugal, en Francia, hasta en Estados Unidos y Rusia”, afirmó Vilar, que publicó una obra denominada “Revolución y lucha por la organización”, cuya segunda edición acaba de anunciar la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos, y se refiere precisamente a las dos primeras décadas de la revolución.
Allí podemos leer en la página 158: “Buenos Aires careció de una clase revolucionaria porque no existió una verdadera burguesía capaz y transformadora. El poder quedó en manos de conservadores monárquicos e ineptos”.
El artiguismo no fue una mera ‘disidencia’… ni un movimiento anárquico de bandoleros. Fue una masiva expresión popular de campesinos, criollos pobres, mestizos, gauchos, indios, y hasta negros, conducidos por el Jefe de los Orientales, que lucharon por un país independiente, republicano, federal e igualitario”, se lee de la obra de Vilar.
A lo que agrega Castaldo en un ensayo reciente: “la burguesía porteña fue aliada, en cada tiempo, de españoles y portugueses, porque era aliada, socia y apéndice del imperio capitalista mayor, que era Gran Bretaña –todos los caminos del poder burgués conducían al embajador británico Lord Strangford en Río de Janeiro-: el artiguismo tuvo que enfrentar a un triple imperialismo unitario.
Hay que decir que para estos estudiosos poco ha cambiado desde la derrota de Artigas.
En el encuentro del jueves, Vilar se explayó también en torno de la unidad regional que promovía Artigas, en contra de la división que finalmente se impuso, y sobre las experiencias del artiguismo en la distribución de tierras.
El periodista Mario Alarcón Muñiz tuvo intervenciones en el encuentro, con explicaciones sobre la bandera de la banda roja oficializada en 1987 durante la primera gobernación del radical Sergio Montiel, pero que ya era de uso popular desde los tiempos de Artigas, y apuntó otros pormenores del pasado nacional, y los artistas Jorge Méndez y Lucrecia Brasseur entonaron canciones en homenaje a José Artigas.
La movida fue organizada por el colegio Alem. Su rector es el profesor de historia César Baudino, que dio la bienvenida a los expositores y artistas, y realzó la importancia de la reunión de alumnos de distintos establecimientos con estudiosos de la historia y la identidad nacional.


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Los engrandecimientos
no nacen de la cuna
Durante la charla en el colegio Alem, el profesor Mauricio Castaldo leyó fragmentos de una carta escrita por José Artigas en Paraná, en 1815:
"No hay que invertir el orden de la justicia. Mirar por los infelices y no desampararlos, sin más delito que su miseria. Es preciso borrar los excesos del despotismo, todo hombre es igual en presencia de la ley. Sus virtudes o sus delitos los hacen amigables u odiosos; olvidemos esa maldita costumbre: que los engrandecimientos nacen de la cuna; córtese toda relación, si ella es perjudicial a los intereses comunes..."
(Carta de José Artigas a José de Silva, gobernador de Corrientes, 9/4/1815, desde el Cuartel General del Paraná).
En vísperas del bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres, desde distintos organismos oficiales hubo manifestaciones en memoria de aquel encuentro, y también se conocieron análisis críticos desde centros de estudios independientes de la región, dedicados a conocer y difundir la gesta artiguista.
En cuadro aparte, fragmentos de la Payada de un federal que escribió el uruguayense Raúl Fernández en 1942.
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Payada de un federal


(Raúl Fernández. 1942 - Fragmento)



Fue Artigas, el argentino
-y lo fue como el mejor-
que por el Plata y su honor
jugó fiero su destino.

De Artigas somos paisanos
y decirlo el alma agranda:
los de ésta y de la otra banda
fuimos y somos hermanos.

Artigas, el protector,
aquellas ansias colecta,
las conforma y las proyecta
cual grandioso reflector.

No importa que alguien blasfeme
porque esparce claridad;
él marcha con libertad
y así "ni ofende ni teme".

Lleva una rúbrica franca
la proclama de su empresa:
roja banda que atraviesa
la bandera azul y blanca.

Rojo, color de pasión
de protesta justiciera,
hoy la universal bandera
de la humana redención:

Con tu brochazo de fuego,
cruzó el gaucho el patrio emblema,
porque era un eco su lema
del inmenso humano ruego.

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Todo el aire se caldea
como en una fragua inmensa,
hasta que al fin se condensa
el anhelo de una idea.

¿En qué cerebro cuajó?
¿Qué mortal tuvo esa gloria?

¿Le da su lugar la historia


Fue Artigas. Su gran figura,
en la década inicial,
por tierras del litoral
con su espíritu fulgura.

La escribió con sangre viva
y enastó su decisión;
montaraz reencarnación
de la eterna rediviva;

Que aparece natural,

clara, pura, vigorosa,

desnuda, como la diosa
de la selva maternal.

Esto es, floración humana
del hombre que allí se cría
y ama y trabaja y porfía
en la brega cotidiana.

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Ondean como en un vuelo
las horrendas llamaradas,
son manos ensangrentadas
que intentan asir el cielo.

Así nace el artiguismo
en las tierras litorales;
sus legiones federales
asombran con su heroísmo.

El artiguismo, fundido
en crisol de carne humana,
es ánfora americana,
de precioso contenido.

El artiguismo, tal cual
es teoría y es acción,
él es la Revolución
de Mayo en su faz social.

A sus diez años terribles
infamados por la inquina,
cubrieron a la Argentina
de glorias inmarcesibles.

Y su caudillo, en quien sacia
su hambre de maldad el odio,
fue como el ángel custodio
de la inicial democracia.

Y sus héroes, mis paisanos,
vejados en forma indigna,
cumplieron bien la consigna
de azotar a los tiranos.

En célebres Instrucciones
de Artigas, el año trece,
el litoral aparece
marcando sus direcciones.

"Independencia absoluta
de España y de los Borbones".
Hacen falta nuevos guiones
al iniciar nueva ruta.

"No admitirá otro sistema
que el de confederación".
No se quiere otro mandón
tenga plumas o diadema.