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Red Nacional de Medios Alternativos

lunes, 6 de julio de 2015

Artigas y los orientales del Paraná - El secreto histórico y político de la diagonal roja federal

Entre Ríos, la espalda política del proyecto artiguista.


Artigas es tan entrerriano, como oriental, federal y sudamericano. Es fundamental repasar la historia profunda del Protector de los Pueblos Libres con la tierra entrerriana, para reafirmar la idea de que Artigas es un caudillo y un prócer tan o más nuestro que otras figuras renombradas de la historiografía oficial. La tarea de revisar y pensar la documentación, los hechos y los debates de hace doscientos años nos llevará también a comprender el sentido profundo de la concepción soberanista, plural, solidaria y democrática del federalismo revolucionario original, que además está latente, está pendiente y nos interpela hoy, y más que nunca, en nuestro contexto.

Nosotros proponemos estudiar y pensar activamente la relación dialéctica creadora de Artigas y su proyecto político con Entre Ríos en seis momentos históricos, haciendo antes una aclaración.

AUTONOMISMO A DOS BANDAS. Hay un fuerte espíritu autonomista en ambas Bandas, oriental y occidental-entrerriana del Río Uruguay en la era colonial, ese espíritu autonomista tiene complejas bases geográficas, económicas, sociales y culturales. En la época colonial y en la “edad del cuero” regional, había ciertas libertades y un celo por las mismas, dentro del marco sistémico y especialmente en la zona rural. Al relativo autonomismo económico paisano y gaucho, y en ese marco, se le suma el autonomismo ético y cultural del pueblo charrúa, y la fuerza de los hermanos guaraníes en la guerra contra españoles y portugueses por la entrega de las Misiones. En Entre Ríos además, la preocupación y la lucha contra la especulación burguesa porteña con tierras entrerrianas había sido abordada por el gobernador colonial Tomás de Rocamora, a fines del Siglo XVIII, tal como lo señala Pivel Devoto en el Archivo Artigas (1).

I) DE BLANDENGUE A REVOLUCIONARIO DECIDIDO, ATRAVESANDO EL RÍO. El primer momento que vamos a señalar de la relación histórica y política de Artigas con Entre Ríos se da entre fines de 1810 y principios de 1811: Artigas viene como jefe militar de Blandengues -todavía al servicio de la corona española, que resiste con sus funcionarios virreinales en Montevideo a la Junta de Mayo- a reprimir a los rebeldes en Entre Ríos y se vuelve revolucionario, desertando al poco tiempo del poder colonial. En Noviembre de 1810, Artigas es enviado por el gobierno colonial de Montevideo a poner órden en Entre Ríos, en el marco de una rebelión que va creciendo. Juan El Chileno, uno de los hombres del caudillo rebelde entrerriano Bartolomé Zapata, ha saqueado por la causa la estancia del alcalde colonial de Gualeguaychú, García Petisco, y Artigas llegó hasta Nogoyá en sus persecuciones. Zapata hace constar la deserción de blandengues que pasan a luchar a su lado. El 15 de Febrero de 1811, Artigas sigue a Rondeau y a los demás, y también deserta del ejército colonial. El 18 de Febrero, Zapata toma Gualeguay con sus gauchos, y después junto a Samaniego y su gente, recuperan Gualeguaychú y Concepción del Uruguay. Hay contagio político y solidaridades potenciadoras de la lucha, a dos bandas, haciendose más fuerte atravesando el río, construyendo fuerza en el movimiento dialéctico, atravesando la frontera instituída.




II) LUCHA REVOLUCIONARIA A DOS BANDAS Y REDOTA CONJUNTA. El Artigas ya revolucionario pasa por Entre Ríos a la ida y a la vuelta de su marcha a BsAs a ofrecer sus servicios a la Junta. El 28 de Febrero de 1811 cuando se produce el Grito de Asencio y el pueblo oriental formaliza su insurrección revolucionaria, Artigas está en Nogoyá, en Entre Ríos, articulando fuerzas y comunicaciones en su marcha. La guerra contra el absolutismo virreinal se formaliza, Artigas conduce un ejército popular y multicultural, un pueblo -o unos pueblos- en armas, solidarios y en movimiento. Se producen el primer triunfo criollo en Las Piedras y Primer Sitio a Montevideo. Los españoles de la capital oriental piden ayuda a sus aliados portugueses del Brasil, y BsAs, en un contexto complejo, decide el peor camino: entregarle la Banda Oriental y Entre Ríos a los españoles en un “acuerdo de paz”. Tanto los orientales, que formalizan a Artigas como se jefe, como los cabildos entrerrianos del Arroyo de la China -Concepción del Uruguay-, Gualeguaychú y Gualeguay, rechazan ese acuerdo. Hay un rechazo revolucionario a dos bandas, y en ese marco, se produce la redota, el éxodo oriental al Ayuí, en la región entrerriana del Salto Chico, de Concordia. Allí se reagrupan los que luchan en una redota política conjunta (1811/1812). Artigas vuelve a venir a Entre Ríos, nombrado “Comandante de las Misiones”, sabiendo que acá tiene su espalda política segura.

III) LA DEFENSA FEDERAL DE LAS INSTRUCCIONES DEL XIII. El Protector tuvo que enfrentar en el Ayuí las intrigas de Sarratea, tan porteño y centralista como monárquico, burgués y pro-imperial, y tuvo que empezar a hacer precisiones y definiciones políticas cada vez más fuertes. Las milicias populares artiguistas se suman al Segundo Sitio a Montevideo, y en el marco de ese nuevo momento de la lucha, el gobierno de BsAs convoca a comienzos de 1813 a la Asamblea de las provincias, a la hoy muy sobrevalorada y poco estudiada y discutida, Asamblea del Año XIII. En la extraordinaria Oración de Abril, en el Congreso de Tres Cruces y en las notables y precisas Instrucciones políticas y constituyentes de 1813, el artiguismo define su proyecto republicano, democrático, federal y popular. Pero los diputados artiguistas son rechazados por los burgueses monárquicos y centralistas porteños y el enfrentamiento interno se va a agudizar. En Diciembre, Rondeau -al servicio de BsAs- convoca a otro congreso en la Banda Oriental, al Congreso de la Capilla de Maciel, para tratar de generar otros representantes orientales, desautorizar a Artigas y desarrollar una política provincial más favorable a las especulaciones centralistas. La maniobra no prospera, pero Artigas va a empezar otro movimiento. En 1814, el poder español está por caer en Montevideo, y el 20 de enero de ese año Artigas se retira del segundo sitio. Es una retirada estratégica al norte oriental, al campo, al encuentro de los pueblos, “al centro de sus recursos”, como el mismo jefe federal dice. Y va a preparar el contraataque, para cuando BsAs derrote a los españoles y ocupe Montevideo. Artigas deja igual un par de lugartenientes en el sitio y en febrero de ese año clave de 1814 ordena a Otorgués pasar con sus milicianos a Entre Ríos y ayudar a los que luchan en ésta Banda, y que están pública y decididamente con el proyecto político de Artigas. En el Archivo Artigas se puede ver claramente, entre otras cosas, que el Protector está informado ya desde diciembre de 1813 de que los entrerrianos están a muerte y en masa con su proyecto (2), y que, como dice Pivel Devoto en los comentarios introductorios de ese extraordinario archivo histórico y político, “el centro de la conmoción artiguista fue Entre Ríos”. En Junio de 1814, los porteños toman Montevideo, pero para esa fecha el artiguismo ya se ha hecho fuerte en Entre Ríos y el Litoral, después de los combates del Arroyo de la China, del Paso de Gualeguyachú, del Espinillo -que define la soberanía particular entrerriana y la fraternidad política federal-, y que después se fortalecerá con la avanzada federal en Mandisoví -Federación- y en Curuzú Cuatiá -Corrientes-, a la que se sumará el triunfo federal contra los porteños también en el Guayabo, en enero de 1815, quedando la Banda Oriental en manos de los federalistas, junto a todo el Litoral, tal como lo había planeado Artigas.




IV) LA BANDERA FEDERAL A DOS BANDAS Y EL CONGRESO DE LOS PUEBLOS LIBRES EN ENTRE RÍOS. En 1815 el artiguismo va a tener su propia bandera, el “pabellón de la libertad”, nuestra bandera federal, y va a organizar el primer congreso por la independencia no en Montevideo sino en el Arroyo de la China uruguayense, entrerriano. La propia bandera federal es también, como todo el proyecto político artiguista una creación y recreación dialéctica a dos bandas. La enseña que Artigas mandó a izar en su cuartel oriental de Arerunguá era una azul y blanca con dos listones rojos encima de las franjas azules. Hereñú y su gente, interpretaron y recrearon una bandera con diagonal roja y la izaron el 1ro de marzo de 1815 en Paraná. Artigas siguió buscando una identificación y al final se decidió por la banda roja. Claro que es entrerriana nuestra bandera, más allá de alguno que se apura a hablar y escribir sin estudiar y sin pensar. Es entrerriana, oriental, federal, artiguista, sudamericana y revolucionaria. Esa diagonal roja, que hoy sigue estando en la bandera de Artigas, en ambas bandas del Uruguay, contiene el secreto de una creación y recreación dialéctica de la fraternidad política federal sudamericana y libertaria. Esa bandera fue consagrada en el Congreso de los Pueblos Libres, que ante las dudas y especulaciones de los cabildantes burgueses de Montevideo, se realizó en nuestra tierra entrerriana, en la Banda Oriental del Paraná o Banda Occidental del Uruguay, la espalda política siempre segura del artiguismo. Momentos antes del Congreso de Oriente, Artigas rechaza la propuesta de independizar sólo la Banda Oriental, que realizan Pico y Rivarola, enviados por BsAs. La independencia y la emancipación sólo se iban y se van a dar con la confederación solidaria de los pueblos libres. Esta genealogía histórica y esta semiótica política tricolor nos interpela, como siempre y más que siempre, junto al concepto revolucionario de Pueblos Libres, en la era del saqueo extractivista imperial y de la sociedad de riesgo global.




V) LA RESISTENCIA ARTIGUISTA ENTRERRIANA, CON Y MÁS ALLÁ DE RAMÍREZ (1816-1820). En 1816 se va a producir la invasión portuguesa a la Provincia Oriental y a la Liga Federal, acordada por el gobierno de BsAs y el Congreso de Tucumán. La resistencia oriental, entrerriana y federal a los ataques de portugueses y porteños va a ser enorme, hasta que en 1820 la Banda Oriental cae en manos portuguesas, y poco tiempo después, Pancho Ramírez y Estanislao López tiran a la basura el triunfo de Cepeda y abandonan el proyecto artiguista. Las milicias populares panza verdes se mantuvieron junto al Protector y su política, incluso cuando Ramírez se enfrentó a Artigas. El propio Oscar R. Tavani Perez Colman, quién escribió un libro para tratar de reivindicar a Ramírez frente a Artigas, reconoce en sus páginas que Ramírez no contó con entrerrianos en su infantería (3). De todas maneras, la fuerza popular y federal no pudo contra la modernidad militar y política del acuerdo de portugueses y porteños con los que traicionaron a Artigas en ambas bandas, y el jefe federal se exilió y murió en Paraguay en 1850. Los ideales de república y federalismo van a triunfar, en 1820 y en 1852, pero sin Artigas y sin el contenido artiguista quedarán como un federalismo formal, funcional, vacío, contradictorio, dependiente, y minimizado geográfica y políticamente. Esa “república federal” producto del pacto entre Urquiza y Mitre será una república subordinada al imperio británico, quién desde su embajada estratégica en Río de Janeiro estuvo manejando a sus títeres políticos del Plata en todo este proceso político, en su cara hegemónica.





VI) EL ESPÍRITU FEDERAL ARTIGUISTA EN NUESTRAS LETRAS, NUESTRA CULTURA Y NUESTRAS LUCHAS. La historiografía oficial argentina, mitrista, intentó borrar a Artigas y al movimiento federal original, pero más allá del fuerte y lamentablemente silenciamiento oficial, el espíritu artiguista siguió resistiendo, atomizado, en nuestras letras y en nuestras luchas. El ideario de Artigas continuó en las letras profundas, como las de Juan L. Ortíz, las de Juan Jose Manauta, las de Delio Panizza y tantos otros, contiuó en nuestra música y en nuestra cultura, y salió fuerte a discusión cuando arrancó la lucha de la Asamblea de Gualeguaychú y de toda la Costa del Uruguay contra las pasteras contaminantes. A partir de allí se inició un proceso de relecturas y debates militantes donde podemos destacar la reivindicación del Combate del Espinillo como día del nacimiento político de Entre Ríos, realizada por el Foro Artiguista Entrerriano y la Junta Americana-Abya Yala por los Pueblos Libres, y la realización del acto conjunto por los Días de Nuestras Banderas, los 19 y 20 de Junio, promovido por Agmer María Grande, y tomado después por otros, aunque todavía no está totalmente internalizado en todos los establecimientos escolares. Esta acción pedagógica le dió contenido auténtico a la presencia de la Bandera de Entre Ríos en los actos, decretada tiempo atrás más con un sentido urquicista y hueco que con un criterio profundamente federal y sudamericano. Falta ahora incorporar reflexiones sobre el 29 de Junio de 1815 y el Congreso Federal en los actos del 9 de Julio, y falta avanzar en un 19 de Junio a dos Bandas. Voces oficiales han intentado ponerse la camiseta de Artigas, pero tanto la camiseta, como el debate, como la realidad crítica en la que vivimos, les ha quedado muy grande. El ideario artiguista vuelve, pero vuelve con los que luchan contra el saqueo, la entrega, la concentración, la exclusión, la desigualdad, la marginalidad y la violencia sistémica en todas sus formas, que claramente están en las antípodas del concepto político de Pueblos Libres.




Prof. Mauricio Castaldo
Sec.de Formación de Agmer Ma Grande.
Editor del Blog del Foro Artiguista Entrerriano
5/7/2015



NOTAS:

(1) Pivel Devoto, Advertencia preliminar, en Archivo Artigas, Tomo XIV, Montevideo, Monteverde y Cia, 1976, p.11, volumen completo en http://www.bibliotecadelbicentenario.gub.uy/innovaportal/v/53049/51/mecweb/archivo-artigas

(2) En varios y extraordinarios pasajes del Tomo XIV del Archivo Artigas, ya citado, pueden leerse documentos que prueban esa solidaridad estratégica entre el conductor Artigas y el pueblo entrerriano en armas: el 31/12/1813, Pastor Hereñu escribe desde Nogoyá al jefe federal ratificando la adhesión total panza verde a su política, y son notables las advertencias de Hilarión de la Quintana y Rondeau (centralistas) al Director Supremo Posadas antes del combate del Espinillo y de los combates anteriores. “Hay que guarnecer Entre Ríos” escribe y pide desesperado Quintana (27/1/1814), que se ha dado cuenta de la estrategia de Artigas. “El edificio está para desplomarse” insiste desesperado. “Hay un estado de insurrección de todos los pueblos”, a favor de la política de Artigas, confirma el gobernante centralista de Corrientes, Pérez Planes, quién tenía que concentrar fuerzas con Quintana y Holmberg en el Arroyo de la China, plan desbaratado por los triunfos federales que se sucedieron en Febrero de 1814, confirmando la sensación política de los militares y funcionarios directoriales.

(3) Cfr. Oscar R.Tavani Perez Colman, “Ramírez y Artigas. Una nueva interpretación”, Colón, E.Ríos, Birkat Elohym, 2007, p.306.



Artigas y los orientales del Paraná: el secreto histórico y político de la diagonal roja federal

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