ANRED

ANRED
Red Nacional de Medios Alternativos

domingo, 29 de julio de 2018

LUIS ALBERTO ROMERO Y EL SAQUEO IDEOLÓGICO DE NUESTRA HISTORIA Y DE LA POLÍTICA


En una columna publicada por el diario Clarín este sábado 28 de Julio y titulada “Ya no quedan tesoros que saquear”, el historiador Luis Alberto Romero ha hecho un repaso de lo que entiende son las raíces de las resistencia al ajuste fiscal que hoy está ejecutando el gobierno macrista. En primer lugar, el Prof. Romero se remonta a la época del primer peronismo para cuestionar una política que condujo a la sociedad argentina “a vivir por encima de sus posibilidades”, citando a Tulio Halperín Donghi para hacer referencia a aquellos “años dorados” que van de 1946 a 1948 (1).

El aumento del empleo estatal y el reparto de subsidios, privilegios y prebendas a empresarios, el proteccionismo ineficiente y la elevación del consumo popular, son algunas de las grandes causales de esa deformación estatal y económica que tanto preocupa a Romero como a muchos otros políticos, empresarios, periodistas y ciudadanos argentinos. Derechos sin contrapartida de obligaciones es el argumento central de ésta crítica. El historiador reconoce que los grupos de interés organizados -las corporaciones- “nacieron y crecieron junto al Estado” pero a la hora de hablar de los que “mordieron privilegios” sólo cita a los azucareros tucumanos en 1876. Esto, entre otras consideraciones que lamentan una política que no siguió las “reglas del mercado”, que se acostumbró a la emisión y a la creación de impuestos, y que al final siempre sobrevive gracias a la gran gallina agropecuaria de los huevos de oro.

El Gral Perón y su ministro
Miguel Miranda

Es extraño que, a estas alturas del debate histórico-político, un estudioso como el Prof. Romero repita, más o menos, el discurso del sentido común liberal y conservador argentino. Claramente, nos vemos obligados a refutar el planteo del autor de ésta nota, y para ello vamos a seguir la reflexión histórica que Rodolfo y Julio Irazusta hicieron en “La Argentina y el Imperialismo Británico”, aquel memorable trabajo que dio comienzos al revisionismo histórico nacionalista en nuestro país, y que fue escrito como respuesta profunda al infame Tratado Roca – Runciman, que la Argentina liberal firmó con el gobierno británico en 1933.

EL DESPILFARRO Y EL GASTO A CUENTA VIENEN DE LEJOS

Podemos y debemos discutir, por supuesto, los errores y contradicciones del peronismo, como los errores, arbitrariedades y traiciones al pueblo de los demás gobiernos, lo que no podemos es endilgarle a un sólo gobierno ciertos defectos estructurales de nuestra política y nuestra economía. Si vamos a buscar antecedentes de una política que quiso vivir por encima de nuestras posibilidades, debemos remontarnos hasta la llegada de Bernardo Rivadavia al poder y hasta el inicio de la deuda externa con aquella primer gran estafa liberal en Argentina que fue el empréstito Baring Brothers.

En la misma línea ideológica del presidente de unos pocos que hizo famoso el sillón donde los mandatarios se sientan a hacer éste tipo de política, podemos sumar el decreto de libre comercio que, a pedido de los capitalistas británicos, firmó la Primera Junta el 26 de Mayo de 1810 o, un poco más atrás, la Representación de los Hacendados escrita por Mariano Moreno, que parece ser el molde ideológico del que han salido casi todos los discursos liberales en ésta tierra, hasta llegar al del propio Romero. ¿No es vivir por encima de nuestras posibilidades, vivir en la lógica del “libre” mercado y del endeudamiento permanente? ¿Quién dice cuales son las posibilidades y para quienes son?.

El libro de los hermanos Irazusta termina con una imprescindible “Historia de la Oligarquía Argentina”. En ella, se ubica a Rivadavia como parte de los partidarios del “progreso” cuyos principios eran “habilidad o riqueza”, contrariamente a los partidarios de la “independencia”, cuyo principio era “el patriotismo sobre todo” (2). Hoy podemos ampliar aquel trabajo histórico pionero de esos nacionalistas entrerrianos, pero no podemos dejar de valorar su línea de reflexión y la documentación de los hechos que la sustentan.

Portada del gran libro de los Irazusta
que inició el revisionismo histórico en 1934

¿No fueron despilfarro e irresponsabilidades todas las leyes y políticas que los gobiernos argentinos han ejecutado a favor del capital extranjero? ¿No fueron irresponsables las leyes a favor de los ferrocarriles y frigoríficos británicos, por ejemplo? ¿No fue contra la inmoralidad administrativa la Revolución del Parque en 1890? ¿No fue para acomodo político de algunos de sus miembros y familiares que la oligarquía promovió el golpe de 1930? ¿No eran cuestionados los modos punteriles del caído yrigoyenismo por esos mismos golpistas? ¿No han sido despilfarro e irresponsabilidades todas las políticas argentinas a favor de las empresas transnacionales y del capital financiero buitre? ¿No fue despilfarro la estatización de la deuda privada que Domingo Cavallo decidió como funcionario de la última dictadura cívico-militar? ¿No fue el propio gobierno peronista de Menem el que “achicó el Estado” con su política neoliberal? ¿Qué tipo de discriminación se juega cuando quiere definirse sesgadamente la idea de despilfarro estatal o de irresponsabilidad política?.

Don Julio Irazusta insistía en que la nacionalización forzada y mal administrada de los ferrocarriles llevada adelante por el gobierno peronista -lo mismo que otros acuerdos- había sido una nueva página del Tratado Roca-Runciman: buen negocio para los británicos, mal negocio para la Argentina. “Perón repite a Julio Roca” subtituló provocadoramente Julio Irazusta un capítulo de su libro “Perón y la crisis argentina”, escrito en 1956. Y sobre la emisión, la inflación y la irresponsabilidad política y fiscal, el propio historiador de Gualeguaychú señaló detalladamente como el régimen conservador anterior a Perón ayudó a pagar la guerra a Gran Bretaña dando grandes facilidades y privilegios a la astuta Albión, agravando así los desequilibrios estructurales de la economía argentina. El gobierno militar de 1943 -del que Perón fue parte- no modificó este régimen, y tampoco el peronismo en lo macro, según Irazusta (3).

PUJAS SIN REMEDIO

En otra parte de su nota, el Prof. Romero dice bien que, después de 1955 -del golpe contra Perón- se desplegó una puja intercorporativa para dominar el Estado cuya burocracia fue colonizada, pero luego agrega que ni el propio líder justicialista pudo contener el propio conflicto político y social, y fracasó en 1974. Nadie discute las grandes contradicciones del peronismo en esa época; tampoco vamos a desconocer las grandes contradicciones de la época en sí. Hay un sólo problema: el Frejuli tenía un Plan Trienal pero Perón murió el 1ro de Julio del año citado por Romero como año de su fracaso. No ya historiográfica y políticamente sus simplificaciones son discutibles, sino también filosófica, espiritual y biológicamente. Es tan cierto que a Perón le costó contener el debate y las luchas populares como que les costó tanto o más a los gobiernos anteriores. Por otro lado, es difícil entender como parte de luchas intercorporativas a aquellas luchas por la liberación nacional y social que cuestionaban fuertemente al burocratismo político y gremial.

Luego Romero nos dice que “desde 1976, el remedio fue achicar el Estado” y es una enorme pena no leer aquí ni una línea reflexiva y crítica sobre la barbarie política desatada por el golpe de ese año nefasto de la historia argentina. Tampoco el autor dice nada sobre el discurso liberal procesista como coartada para sostener la más grande estafa económica y política -y tal vez la más criminal- de nuestra historia. Como ya Rodolfo Walsh lo dijo todo con claridad en su Carta Abierta a la dictadura, eso nos exime de mayores comentarios (4).

En seguida, el Prof. Romero dice que “durante los siguientes cuarenta años, cada uno de los gobiernos, con distintas intenciones y argumentos contribuyó a la erosión de un estado cada vez más gordo, dadivoso y vulnerable, afectando su capacidad de gestión y control, su burocracia e institucionalidad”. Se nota entonces que “el remedio del achique” no fue tal -o que se achicaron algunas cosas y otras no-, y que si el estado engordó de burocracia y clientelismo, lo que se erosionó es otra cosa, será la capacidad política y estratégica del Estado, más que la de gestión. Es cierto que con más burocracia hay peor gestión, pero más cierto es que la pobreza de la gestión se define primero por las políticas que se aplican, especialmente las económicas, que son decisivas en la vida social. A mayor ajuste y dependencia del capital transnacional usurario, más pobreza de gestión política. O dicho de otro modo, a mayor vaciamiento de la política como herramienta de transformación social, mayor desarrrollo de la política como negocio electoral y estatal. Para muestra, mirar la realidad.

LAS DOS CARAS DE LA IRRESPONSABILIDAD POLÍTICA

No se entiende como la “caída estatal” puede definirse sólo por las estadísticas de incremento de la burocracia ni mucho menos como sólo ésto puede conducir a una sociedad al aumento de la pobreza. Claro que el clientelismo y el burocratismo son una cara de la irresponsabilidad política, pero la otra -o la primera- es el despilfarro de los recursos del pueblo a favor del capital multinacional, especialmente los miles de millones que se tiran a los grandes buitres de las finanzas. Y ésto como parte de las políticas que benefician a unos pocos de afuera y de adentro. ¿Sólo un desocupado con plan social o un pobre asistido son vagos que viven a costa de los impuestos que paga el pueblo? ¿Y la otra vagancia sentada en los directorios de los bancos y de los fondos buitres?. ¿Y los políticos que hace años viven de la política, es decir de la plata del pueblo ¿Vamos a mirar la irresponsabilidad política con un sólo ojo?. ¿No es una irresponsabilidad ser funcionario y tener la plata en otro país?. Por lo demás, ¿qué tipo de “vida más allá de sus posibilidades” tiene un jubilado común en Argentina?. ¿No debería la política aprender del pueblo trabajador, que se las arregla con lo que tiene? ¿No debería la política tomar algo del ejemplo de la ancestral ética nativa del buen vivir equilibrado social, cultural y naturalmente? ¿No debería el debate público evitar un simplismo ideológico que termina siendo funcional al saqueo que no quiere ver, como el lado oscuro de la luna?.

Para Romero, como para otros, el gobierno actual fue votado “para normalizar el país” y éste es “un cambio digno de Hércules” que resisten las organizaciones de la Argentina corporativa. Estas “no piensan más allá de sus intereses en el interés colectivo”. ¿Recortar jubilaciones, sueldos y empleos es pensar en el interés colectivo? ¿Recortar derechos sociales y pagar 47% de interés bimillonario a la banca por la compra y recompra de “letras” de crédito es pensar en el interés colectivo? ¿Todos los derechos son prebendas? ¿No es prebenda y privilegio el 47% de interés en un préstamo? ¿No se podría generar ahorro interno de distintas maneras y una distribución justa de la austeridad, empezando por los que más tienen y más ganan en la política, las empresas y las finanzas? ¿No fue con exigencia de sacrificio parejo como San Martín construyó una movilización liberadora desde la gobernación de Cuyo?.

La gran timba política y financiera de las Lebacs
con la plata y el sacrificio del pueblo

Termina Romero diciéndonos que hoy “hay un consenso genérico de la necesidad de recortar el gasto fiscal” y que “no hay más Estado potente ni tesoros que saquear”. Primero habría que analizar quienes son los consensuadores genéricos, si tienen ese consenso del que hablan, y después ver de nuevo que entienden por recortar el gasto fiscal, o mejor dicho, que parte del gasto fiscal piensan recortar y cuál no. Insistimos en pensar con justicia como dijimos más arriba: como dijo Arturo Jauretche, “o es para todos el invierno, o es para todos la cobija”. Y sobre los tesoros, preguntarle a las petroleras instaladas en Vaca Muerta, a los empresarios de la bioeconomía, a los evasores y saqueadores de las empresas mineras, a los grandes monopolios cerealeros y al negocio agrotóxico, a los marketineros de la vida y las emociones sociales, a los que viven de los intereses de los créditos y a los norteamericanos que felicitan y tientan a los jóvenes cerebros argentinos, como a esos brillantes estudiantes de la UTN que hoy distribuyen manos ortopédicas gratuitas con su ONG Atomic Lab (5).

¿No agravamos, con éste tipo de afirmaciones, el viejo complejo de inferioridad política y el derrotismo que los liberales argentinos se han empeñado en inyectar permanentemente a la sociedad? ¿No sería mejor pensar otras ideas y otras políticas para salir adelante con justicia y responsabilidad entre todos? ¿No sería mejor evitar que nuestra historia también sea objeto de saqueo ideológico?.

Prof. Mauricio Castaldo
María Grande, E.Ríos, 29/7/2018



Notas:

(1) En internet, "Ni un Estado potente ni más tesoros que saquear", en https://www.clarin.com/opinion/potente-tesoros-saquear_0_HyPJa-Y47.html
(2) Rodolfo y Julio Irazusta, "La Argentina y el Imperialismo Británico", BsAs, Thor, 1934, pp.133-146. En internet, https://kupdf.net/download/irazusta-rodolfo-y-julio-la-argentina-y-el-imperialismo-britanico_5afda737e2b6f5563bb66cdb_pdf
(3) Julio Irazusta (1956), "Perón y la crisis argentina", BsAs, Independencia, 1983.
(4) Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar (1977), en https://www.educ.ar/recursos/129063/carta-abierta-de-rodolfo-walsh-a-la-junta-militar
(5) "La historia del emprendedor que deslumbró a Obama", La Nación, 14/12/2017, en https://www.lanacion.com.ar/2091574-la-historia-del-emprendedor-que-deslumbro-a-obama




No hay comentarios: